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"Rocky El Duende", un ángel para los niños en Denver

El personaje decidió hace muchos años dedicar su vida a apoyar a los Broncos, pero su afición por el equipo dejó de ser la razón principal para hacerlo.

"Rocky El Duende", un ángel para los niños en Denver
Ivis Aburto

No se pierde un solo juego de los Broncos en casa desde hace 33 años y su afición ha creado un vínculo especial con el equipo, pero sobre todo, con los aficionados.

Es “Rocky El Duende”, un personaje que se ha dedicado desde 1983 a hacer sentir su presencia en las gradas del desaparecido Mile High Stadium y del actual hogar del equipo, el Sports Authority Field at Mile High, pero no sólo por el gusto de hacerlo.

A Rocky no le gusta dar su nombre real al indicar que hacerlo rompería con el encanto que ha logrado crear con una infinidad de amigos de corta edad a los que ha conocido a lo largo de estos 33 años.

“Me dedico (en Denver) a visitar a niños en hospitales y cuando comencé a hacerlo hace más de 30 años, me preguntaban por qué usaba ropa naranja y azul. Cuando les decía, nos poníamos a platicar de futbol americano y luego me decían que verme en los juegos y con los jugadores los ponía muy contentos”, relata Rocky.

La mayor satisfacción que el Duende ha sentido no son los dos triunfos del Súper Tazón que lograron los Broncos con John Elway a finales de los años 90. Los festejó al máximo y con el equipo.

Lo que realmente ha hecho feliz a Rocky es haber visto cómo el vínculo creado todo este tiempo entre estos pequeños aficionados y los Broncos ha ayudado a que la vasta mayoría de los niños a los que ha conocido lograron recuperarse y seguir con sus vidas.

“Los Broncos de Denver son importantes en mi vida, pero estos niños, muchos ya adultos, me animan a seguir ayudando a nuevas generaciones a cumplir sus metas en la vida”, enfatiza.

Rocky es un invitado de lujo en todas las actividades de los Broncos, lo mismo está en las gradas del estadio en Denver que en el Media Day de los Súper Tazones como un miembro más del equipo, aunque extra oficialmente.

Pero su objetivo no está con el equipo. Su trabajo se refleja a cientos de kilómetros de distancia, en el estado de Colorado, donde un gran número de niños a los que visitó las últimas semanas en varios hospitales han recibido una inyección de ánimo sólo por verlo por la televisión acompañando a su equipo, los Broncos.