LOS ÁNGELES DODGERS

La paciencia es una virtud y los Dodgers esperan demostrarlo

En una pretemporada marcada por las decepciones, se han hecho con los servicios de los pitchers Scott Kazmir y Kenta Maeda.

La paciencia es una virtud y los Dodgers esperan demostrarlo
Bob Levey Getty Images

Es curiosa la manera en la que se está desarrollando la offseason en la Major League Baseball. En un negocio del que se espera que haya generado la mejor cifra de ingresos de toda su historia, con una salud de hierro a todos los niveles, la fluidez de las contrataciones de esos agentes libres premium que poblaban el curso 2015-16 no ha terminado de generar ese ímpetu que se aventuraba hace no demasiado salvo por los casos de todo bicho (pitcher) viviente capaz de eliminar a los bateadores de las Grandes Ligas y algún jugador de posición que ya ha encontrado destino para las temporadas venideras.

Y como mayor exponente de esta inacción, nos encontrábamos con Los Ángeles Dodgers.

Ahhhh… Los “malvados imperios galácticos” ya no son lo que eran, los lidere Darth Vader o sean de nuevo cuño como en la nueva entrega galáctica.

Y es en este momento, en el que los seguidores de la franquicia angelina ya se disponían a iluminar la noche con las antorchas, armados con guadañas, horcas y otros elementos erótico-festivos en dirección a Chavez Ravine para pedir la cabeza del presidente de operaciones beisbolísticas, Andrew Friedman, cuando los Dodgers han despertado y han dado un paso enorme de cara a configurar la plantilla de cara a 2016 y más adelante.

Mientras nos concienciábamos de cara a las uvas y el resto de los manjares previos a la cita de Nochevieja, los Dodgers han realizado un par de adquisiciones que quizás no tengan el relumbrón de un Zack Greinke o un David Price pero que añadirán profundidad en la rotación del club, algo que se vio seriamente comprometido el año pasado con todas las lesiones y eso que contaban con el tándem Kershaw-Greinke.

Esos fichajes son los de Scott Kazmir y el japonés Kenta Maeda.

Kenta Maeda aterriza en Estados Unidos de la mano de Los Ángeles Dodgers.

Lo primero de todo es mencionar que la rotación de los Dodgers está liderado por el gran Clayton Kershaw… y un grupo de desconocidos. Esto no es cierto y además es injusto para los otros inquilinos potenciales. Parece que nos olvidamos pero el surcoreano Hyun-Jin Ryu ha demostrado ser un pitcher destacable en Estados Unidos pero uno que se perdió todo 2015 por los continuos problemas en el hombro, problemas de los que confía estar totalmente recuperado cuando arranque la pretemporada. Brett Anderson ha demostrado ser un sólido pitcher número tres, uno que aceptó la oferta cualificada del club (15.8 millones) y que será agente libre sin restricción alguna en 2016 con sólo 28 años. Y Alex Wood es otro razonable pitcher número tres o cuatro en una rotación en la que no tendrá que ocupar otro rol.

¿Cuál es el puesto que ocuparán Kazmir y Maeda? Se podría pensar que no son sino pitchers muy parecidos en potencial a lo que ya hay en la plantilla y eso no es del todo malo por la profundidad que se añade a un roster que recuperará en algún momento a Brandon McCarthy tras su cirugía Tommy John. Esto permite repartir los esfuerzos y tener una relativa red de seguridad ante cualquier contingencia que pudiera llegar.

¿Pero esto es lo que querían los seguidores? Kazmir y Maeda no son Price. Tampoco son Greinke ni tampoco son Cueto. Pero Kazmir es un lanzador mejor de lo que la gente se piensa, con una ERA ajustada que es la cuarta en toda la competición, por detrás de Kershaw, Keuchel, Price y por delante de Bumgarner.

Además, lanzará en el Dodger Stadium, campo muy favorable para los pitchers y su contrato tiene una duración de tres años aunque con la posibilidad de volver a la agencia libre tras 2016, en un mercado mucho más flojo tras Strasburg de lo que ha sido el presente.

De jugar en Chavez Ravine también se beneficiará el japonés Maeda, que será una mayor incógnita al venir a una cultura distinta, con turnos mucho más duros y teniendo que lanzar una vez cada cinco días en lugar de seis o siete como se hace en Japón.

Se espera que Maeda, a falta de confirmación oficial, sea otro sólido pitcher que viene del Lejano Oriente pero no es Tanaka ni tampoco es Yu Darvish.

Un gran punto a tener en cuenta es que los Dodgers no tendrán que ceder ninguna ronda del draft, sólo dinero. ¿Y cuándo ha sido eso un problema para nuestros Dodgers?

Es verdad que los planes iniciales, que incluían renovar a Greinke, fichar a David Price, luego a Iwakuma, lograr el traspaso de Aroldis Chapman y casi reclutar a la versión rejuvenecida del venerable Sandy Koufax, que ha cumplido recientemente 80 años, no han terminado de fructificar.

Pero estos Dodgers ya tienen mejor pinta de cara a 2016, en una división que se antoja ultracompetitiva con Giants y Diamondbacks decididos a destronarles. Y nosotros a disfrutar con todo ello.