Los Eagles pierden contra los Dolphins y a Sam Bradford
El equipo de Philadelphia de nuevo fue a trancas y barrancas todo el partido y terminó pagándolo con Mark Sánchez lanzando una intercepción.

Hay derrotas que duelen más que otras. La de los Philadelphia Eagles frente a los Miami Dolphins, por 19 a 20, es de las primeras, de las que marcan temporadas y hacen a los proyectos dudar de sí mismos. Y, encima, porque las desgracias nunca vienen solas, tienen que lidiar con la baja de su QB titular, Sam Bradford, que abandonó el campo lesionado de su hombro izquierdo.
Son los Eagles con una personalidad bien diferente a la imaginada. Si tienen cuatro victorias y se mantienen con vida casi todos los domingos hasta los instantes finales de los partidos es porque tienen una defensa fantástica. O, al menos, un front seven despampanante. Con el liderazgo de Fletcher Cox obligaron a que el partido se jugase con las trincheras manchadas. Eso dio lugar a un inicio en el que los Dolphins se sintieron fuera de sitio.
Lamar Miller era, entonces, el mejor amigo de Ryan Tannehill, pero sin hacer verdadero daño. Buscar a Jarvis Landry, como es costumbre en la casa, también se hacía difícil y, con todo eso junto, los Eagles se pusieron por delante.
Todo cambió con el bloqueo de un punt por parte de Miami que les dio la oportunidad de anotar y de ir igualando las cosas en el marcador. Y, a partir de entonces, emergió la gran figura del partido, que no fue otro que Ndamukong Suh. El gran fichaje de la offseason, el tipo de los 110 millones de dólares, ejerció de lo que se supone que es: el gran líder de una buena defensa. Y convirtió cada snap de los Eagles en un drama.
Con su presencia constante en el pocket registró tres tackles por detrás de la línea de scrimage, tres golpes al QB y un sack. La fuerza disruptiva de Suh llevó al resto de la defensa a vivir con cierta comodidad y a Bradford a verse desquiciado. En uno de los golpes cayó lesionado y Mark Sánchez tuvo que sustituirle.
Para ser justo, el cambio apenas si se notó en el ataque de los Eagles. Siguieron con sus carreras, su up tempo y sus screens, pero con las misma efecitivdad, limitada, y con un ritmo a trancas y barrancas, que fue dando confianza a unos Dolphins cada vez más afianzadas y que anotaron 17 puntos de forma consecutiva.
En los instantes finales, en el drive decisivo, Sánchez lanzó una intercepción en la end zone que sentenció el encuentro. Podrá señalarse esta jugada como clave, pero lo cierto es que no jugó especialmente mal ni se le puede achacar la derrota.
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Una derrota muy dura, por lo que demuestra de este equipo, de su poca fiabilidad, pero que tiene, probablemente, una incidencia escasa en la clasificación y sus opciones de playoff ya que en la NFC Este se la jugarán entre ellos en los partidos directos.
Los Dolphins, por su parte, vuelven a la senda de la victoria, pero puede que sea demasiado tarde pues sus tres rivales divisionales están mejor situados de cara a la pelea final por la postemporada.


