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Sheldon Richardson pillado a mas de 200 kmh con su coche

Sheldon Richardson pillado a mas de 200 kmh con su coche

La HBO estrenó hace un mes una nueva serie de temática footballera: Ballers. Este canal es el mismo que realiza Hard Knocks, la serie-documental que sigue de cerca el día a día del training camp de un equipo de la NFL (este año le toca a los Houston Texans). En Ballers, el protagonista es Spencer Strasmore, un ex jugador reconvertido en manager financiero interpretado por Dwayne Johnson, que se dedica a ayudar a sus amigos y compañeros de la liga a resolver todo tipo de problemas. Digamos que Strasmore es la voz de la experiencia que sabe cómo tratar con situaciones tan extremas escándalos sexuales que dejan a una estrella de la liga sin equipo o la quiebra económica de una joven promesa por culpa de sus malas compañías.

Con tan sólo tres capítulos emitidos, la cadena tomó la decisión de renovar la serie para una segunda temporada y desde aquí quiero proponerles un candidato para aparecer en la próxima temporada: Sheldon Richardson. Es cierto que podrían hacer una mezcla éntrelos problemas de Vernon en la serie (defensive tackle estelar de los Cowboys con problemas fuera del campo en busca de un nuevo contrato) y la historia real de Sheldon pero, dadas las circunstancias, esto merece una trama exclusiva.

La sucesión de los hechos es la siguiente:

Sheldon Richardson es sancionado con cuatro partidos por uso de sustancias prohibidas. Dio positivo por marihuana. La sanción se anuncia el 2 de julio. Una vez anunciada la sanción, el jugador se encarga, a través de un comunicado y de su cuenta de twitter, de pedir perdón a todo el mundo y asegurar que aprendería de su error y no se volvería a repetir. Repito, esto sucedía el 2 de julio.

Ayer, 30 de julio, primer entrenamiento del training camp y Richardson se entrena con el segundo equipo mientras que el rookie Leonard Williams ocupa su lugar entre los titulares. Después del entreno, Todd Bowles afirma que esa situación se mantendrá durante todo el training camp. Richardson, en sus primeras declaraciones a la prensa tras conocerse la sanción, repite su discurso de arrepentimiento.

Horas después, sale a la luz que Sheldon Richardson tendrá que ir a juicio el 27 de octubre por los cargos de exceso de velocidad y resistencia a ser arrestado en su Missouri natal. Por si esto no fuera suficiente, los detalles de la historia son todavía peores:

Un policía le observó conduciendo a alta velocidad (a más de 200 km/h le pillaron los radares) en una carrera con otro vehículo. Al ver que le seguía un coche de policía, Richardson se saltó varios semáforos y apagó las luces de su coche para evadirle. Finalmente, paró en una zona residencial donde el policía pudo cogerle. En el coche estaban Sheldon, otros dos hombres y un niño de 12 años. Debajo del asiento del copiloto había una pistola cargada y tanto el coche como los detenidos olían a marihuana.

Estos hechos tuvieron lugar el 14 de julio. Dos semanas después de que se anunciara su sanción por consumir marihuana. Dos semanas después de que pidiera perdón por su error y prometiera no repetirlo. Además, se hace público el mismo día que repite las mismas palabras en los micrófonos de la prensa.

Las consecuencias de este gravísimo incidente pueden ser terribles para el jugador. Ya han salido voces anónimas de dentro de la liga diciendo que su carrera está acabada después de esto. Habrá que ver qué camino sigue la NFL dentro del nuevo régimen sancionador que ha impuesto Roger Goodell pero encadenar una sanción por drogas con este arresto no augura nada bueno para Richardson.

Que el juicio sea a finales de octubre podría permitirle jugar esta temporada y que la sanción sea para 2016. Esto daría algo de margen a la otra parte implicada, el equipo, para tomar sus propias decisiones. Sin duda esto va a afectar directamente a las negociaciones actuales con Mo Wilkerson y a las futuras, si llega a haberlas, con Richardson. Los Jets no pueden tener una offseason tranquila, está comprobado.

Tan solo unas horas antes de que saltara este asunto, el dueño de los Miami Dolphins, Stephen Ross, comentara a la prensa que no le convencía la serie Ballers porque trataba de hacer más exagerada y excéntrica la vida alrededor de la NFL. Una vez más, la realidad supera la ficción. Al menos los guionistas de Ballers podrán sacar algo bueno de este lamentable incidente.

 

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