BOXEO | MUNDIAL SUPERGALLO AMB

Kiko Martínez sólo le duró dos asaltos a Quigg en Manchester

El español salió decidido en el primer asalto, pero en el segundo un upper del campeón inglés, casi el primer golpe que le llegaba, le mandó a la lona.

Kiko, tras caer a la lona.
Jesús Mínguez
Redactor Jefe Más Deporte
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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El retorno de Kiko Martínez a las grandes ligas del boxeo duró un suspiro. Lo que tardó Scott Quigg en conectar un upper de derecha al inicio del segundo round y tirarlo al suelo en el impresionante Manchester Arena, ante más de 20.000 espectadores, delante de campeones como Carl Froch y Amir Khan y con la voz de Michael Buffer en las presentaciones. Un marco de ensueño en el que vivió una pesadilla.

El de Torrellano se levantó mientras su vista se nublaba, y con ello la posibilidad de proclamarse campeón mundial del supergallo de la AMB. Quigg se fue a por él, Kiko no consiguió trabarlo, volvió a cazarle y el árbitro paró el combate (KOT).

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El de Torrellano que había perdido el cetro mundial del supergallo de la IBF en septiembre en Belfast frente a Carl Frampton, salió con mucho brío para enfriar al ídolo local y a la grada. El primer round fue claramente suyo. Tomó el centro y lanzó manos con criterio. Pero en el segundo, Kiko, que cambió en la esquina a Gabi Sarmiento por Matías González, pensó más en conectar que en taparse y se comió lo que fue casi el primer golpe que lanzó Quigg, que se mantiene invicto (31-0) con 26 años y que ahora podrá aspirar a medirse al supercampeón cubano Guillermo Rigondeaux.

Kiko, que sopesó bajar al peso gallo, decidió aceptar el reto de volver a Inglaterra, donde tiene un gran cartel, para pelear a un púgil que apunta hacia arriba como Quigg. Una decisión valiente que acabó con el segundo KO en su carrera (32-6), más doloroso por la forma que el que sufrió contra Frampton.

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