Hopkins agranda su leyenda y vence a Shumenov con 49 años
El estadounidense, el campeón de más edad de la historia, venció al kazajo por una abucheada decisión dividida (116-111, 116-111 y 113-114). B-Hop fue muy superior.


Bernard Hopkins se hace llamar alien, así lo marca su calzón y la careta con la que se sube al ring. Y algo de extraterrestre tiene cuando con 49 años es el campeón mundial de los semipesados. La pasada madrugada unificó los títulos de la Federación (FIB) y la Asociación (AMB) después de demostrar que no sólo ha sido uno de los mejores púgiles de la historia, sino que al borde de los 50 años es capaz de dar clases de boxeo como la que mostró para derrotar al kazajo Shumenov. Una victoria a los puntos, por una extraña decisión dividida (116-111, 116-111 y 113-114), que no emborrona el paseo que se dio en Washington el campeón mundial más viejo de la historia.
Por eso el abucheo del público cuando escuchó que uno de los tres jueces no había entendido la victoria de Hopkins. Porque el de Filadelfia siempre fue superior al kazajo, conocido por la afición española por sus polémicos combates con Chico Guapo Campillo.
Y no fue porque Shumenov no lo intentara. Por momentos se mostró con ambición, pero acabó desesperado. Si entraba a intentar conectar su jab, el recado de Hopkins era inevitable. Porque el norteamericano se sentía cómodo en cualquier situación, llevando el tempo del combate, sin perder la calma y llegando claramente cuando se lo proponía.
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Pero por si hubiera alguna duda, los últimos asaltos fueron la guinda del pastel, para que nadie se fuera decepcionado con la leyenda. Así, en el undécimo, fue capaz de tumbar a Shumenov. El kazajo miraba la izquierda de B-Hop y apenas advirtió que la derecha le iba a explotar en la cara. No tuvo problemas para levantarse, pero el combate estaba decidido.
Hopkins, tras el susto ya mencionado en las tarjetas, volvió a levantar los brazos y acumula un récord de 55 victorias (32 por KO), seis derrotas y dos nulos en 25 años de una carrera que quedará para la historia. Y de la que aún no se ha escrito el último capítulo.