El Atlético se despistó ante la máquina del Kiel
Balic no dio fluidez al ataque y Aguinagalde no vio puerta.

Cayó el Atlético de Madrid en la Champions. Pero era algo que entraba dentro de lo previsible. Debutar ante el Kiel, actual campeón, ponía los pelos de punta. Y eso, por el juego que ahora mismo desarrolla el cuadro madrileño: su defensa no es sólida, y de ahí que Dujsebaev prefiera aún el 6-0 al 5-1, para que sus hombres estén más juntos, para que hablen, para que la comunicación les permita ser más contundentes.
Pero ante el Kiel hay un problema, que tiene un tremendo lanzamiento de nueve metros, que Jicha e Ilic sacan cañonazos desde cualquier posición, tiros que son imposibles para el portero porque a esa velocidad no hay posibilidad de reacción. Y por ahí el Kiel mandó siempre en el partido.
Pivote. Con lo que no se contaba era con el mal día de Balic, que no aportó su talento al juego creativo del ataque, sin poder asistir al pivote Aguinagalde. Zarandeado sin piedad por la defensa germana, Julen acabó el choque sin tirar a puerta, algo fundamental en los esquemas rojiblancos.
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Pero lo peor en el debe local fue la pérdida de balones, que suponían góles fáciles de contragolpe (Klein, sobre todo).
Dujsebaev ("tenemos mucho trabajo por delante y hemos cometido errores no habituales") se mantuvo fiel a su estilo de las rotaciones, aunque ayer era evidente que unos estaban y otros no tanto. Enseñó muchas variantes tácticas en función del marcador, pero tampoco le sacó rendimiento a los 12 minutos en los que tuvo un jugador más que el rival (8 a 2 en exclusiones). Como el Atlético no sumaba, el Kiel no bajaba su guardia en defensa. Le fue bien, al Atlético no, que tras igualar el partido, en el minuto 45, se fue diluyendo poco a poco, como se caen las hojas de los árboles en el otoño.
