Natación Sincronizada | Sigue la polémica

Anna Tarrés contraataca y ve una conspiración

La guerra en la sincronizada se ha convertido en un combate entre Fernando Carpena y Anna Tarrés. El presidente se ha desmarcado públicamente de la polémica, pero la seleccionadora lo señala como el instigador. AS expone las razones que invitan a Tarrés a pensar de esa manera.

<b>TRABAJO DURO. </b>Tarrés, trabajando en el CAR de Sant Cugat. Mayuko (ahora asesora), a su derecha.
Alberto Martínez
Redactor de Fútbol y Más Deporte
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
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Fernando Carpena, presidente de la RFEN, explicó el martes en la presentación del nuevo cuadro técnico del equipo nacional de sincronizada que el jaleo entre el grupo de 15 nadadoras que firmaron la carta denunciando un trato vejatorio y Anna Tarrés "podría acabar en los tribunales". Acertó en el desenlace, pero no en los protagonistas, porque enfrente de Tarrés estará él: una caricatura del pulso que desencadenó este triste episodio que daña la imagen de los años inolvidables de la sincronizada.

Tarrés anunció el jueves que demanda a la RFEN y a Carpena por la "tutela de derechos fundamentales" y apuntó en Onda Cero por la noche que el presidente "está detrás de esta carta". Tarrés tiene argumentos que le hacen pensar en una conspiración para justificar su no renovación. Ayer decidió frenar la conferencia de prensa del lunes y el día 5 tendrá que personarse en la Federación a dar explicaciones. Un juez puede decidir al final el ganador del conflicto que presenta varias claves para ser entendido.

Preferencia electoral. En 2008, Fernando Carpena se presentó a las elecciones de la RFEN y tuvo como rival a Lluís Bestit. Tarrés apoyó a este segundo, que perdió por únicamente un voto en unos comicios sorprendentes. Según explica la seleccionadora, desde ese día el presidente pensó en su cese pero no se veía con excesivo poder para cambiar radicalmente la dirección de la sincronizada.

"No hay casualidades". La seleccionadora también destaca los momentos escogidos para que vean la luz las acusaciones contra su persona. El 6 de septiembre, Carpena le comunica a Tarrés que no renueva y ésta empieza a hablar con la prensa. La noticia corre como la pólvora sin respuesta de la Federación más allá de un comunicado. Al día siguiente, Paola Tirados y Cristina Violán reaparecen, tres años después de haber dejado el equipo, para denunciar las vejaciones, positivos tapados, extorsiones económicas y trato de Tarrés. La famosa carta, que firmaron 15 nadadoras, también vio la luz el día anterior a que Carpena presentara el nuevo equipo.

La familia Violán. Fernando Carpena (hijo del presidente) es el novio de Luisa Violán, hermana de Cristina, Ana y Carla, tres de las 15 firmantes de la carta. La relación entre el presidente y la familia Violán es, pues, estrecha, aunque Carpena aseguró el martes que no había tenido conocimiento de la carta hasta el lunes a la medianoche.

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Las firmantes. De las 15 firmantes, algunas sí que han coincidido en el equipo nacional o júnior, pero muchas de ellas no tenían ningún vínculo. Hay nadadoras de principios del 2000 y otras que dejaron el equipo en el 2009. Tarrés considera que alguien ha tenido que unirlas y liderar esta iniciativa. Paola Tirados y Cristina Violán siempre han sido las más críticas. AS se puso en contacto con una de las 15 firmantes, que explicó que se habían ido poniendo en contacto "a través de las redes sociales".

Los motivos. Tarrés también declaró: "Se está intentando dañar mi credibilidad. He ganado dos medallas en Londres, hay algo más detrás de todo esto...". La seleccionadora considera que los motivos deportivos que argumenta Carpena no se sustentan por ningún lado. De ahí la demanda.

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