RYDER CUP

El vendaval estadounidense siguió en Medinah

Poulter y Sergio García acortaron diferencias.

Poulter
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Los de Davis Love III no dieron tregua en el segundo día de Ryder a Europa y desde la mañana en los foursomes salieron en tromba liderados por sus dos héroes: Mickelson y Keegan Bradley.

Tras fulminar a los invictos Donald y Sergio y a los Macs, ayer acabaron con la dupla inglesa de Donald y Westwood, que sólo duró 12 hoyos (7 y 6). "Juegan extremadamente sólido y Keegan parece una estrella del rock", decía el ex número uno del mundo Donald. El novato Bradley, con tres victorias de tres junto al zurdo de San Diego, hablaba como si de un cantante se tratase: "Amo a este público, cuando grita... Está siendo mi motivación durante el torneo". Tras ellos, dos victorias estadounidenses más en foursomes con los novatos Snedeker y Dufner pidiendo protagonismo, y sólo una europea, la de Rose y Poulter, que encontraron la compenetración perfecta. El primero pone la sobriedad, el segundo el juego fino. Se acababa 8-4 y con sensación de euforia colectiva para EE UU y su ruidosa afición.

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Comenzó la tarde y llegó cierta sensación de recuperación para Europa. Chema Olazábal alineó juntos a Donald y Sergio en fourball. El de Borriol había mostrado señales de mejora en su partido matinal y, junto a su amigo Luke, abatieron a la mediática pareja Tiger/Stricker, que se va con tres derrotas. Sergio mostraba gestos de rabia y contagiaba al feroz Poulter que enchufaba un putt tras otro. McIlroy le seguía ritmo. Y así, aminoraron el vendaval americano, impulsado por los 40.000 de Medinah, que se quedó en 10-6 cuando pudo ser una escabechina.

"Seve jugaba con el corazón", comentaba Olazábal y ese espíritu deberá inculcar a sus hombres para los individuales. Estará acompañado de Guardiola. Tendrán que remontar un marcador en contra y, sobre todo, retomar la pasión.

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