Boxeo | Mundial del peso medio (CMB)

Maravilla, campeón

Martínez dio una lección a Chávez con la zurda rota.

<b>DAÑO. </b>Maravilla, púgil zurdo, tuvo que boxear desde el cuarto asalto con su arma mermada.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Aveces, el boxeo es justo. Y la justicia llegó cuando Sergio Maravilla Martínez volvió a ceñirse el cinturón de campeón mundial del peso medio que dejó voluntariamente hace dos años y que Julio César Chávez jr. se había negado a poner en juego contra él hasta la madrugada del sábado, en Las Vegas.

Fue justo porque el argentino afincado en Madrid ofreció una lección de boxeo durante 11 asaltos y, por un descuido, estuvo a punto de perder de forma trágica en el último, cuando a falta de 1:27 el hijo de la leyenda conectó un uppercut que le mandó a la lona. Desorientado, Maravilla capeó el tsunami. El mexicano, falto de recursos, tampoco tenía un gramo más de energía con el castigo que arrastraba. Justicia porque los que debían aplicarla puntuaron acorde a lo que se vio en el ring, sin condicionarse por la última caída: vencedor unánime por 118-109, 117-110 y 117-110.

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Maravilla dominó el ring y Chávez sólo intentó acortar la distancia, escaramuzas en las cuerdas de las que el argentino rebotó con su juego de pies. Pero en el último asalto el júnior debió pensar en su padre, en ese día en el que el guerrero azteca noqueó a Meldrick Taylor en 1990 a pocos segundos del final de un combate que tenía perdido en las cartulinas. Taylor se rindió. Martínez, no.

Fue extraño no ver sacar a Maravilla (37 años por los 26 de Chávez) su zurda. Luego se supo que desde el Thomas&Mack Center fue al hospital, con la mano rota. Pero no se quejó. Tenía su cinturón, 1,4 millones de dólares de bolsa más un porcentaje del PPV y el orgullo reparado: "Si Julio quiere una revancha, se la daremos". También sufre una lesión en los ligamentos de una rodilla, provocada por la caída, de la que probablemente tendrá que ser operado en Madrid.

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