BALONMANO | ATLÉTICO 31-BARÇA 34

Rutenka hace supercampeón al Barça

El Barcelona se alza con la Supercopa de España en Vistalegre. Con empate a siete en el marcador, logró un parcial de 0-7 que rompió el partido. Sterbik no jugó.

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El Barça es el nuevo campeón de la Supercopa de España. Los azulgrana se destaparon ante el Atlético de Madrid con un partidazo (31-34) y se vengaron del año pasado, cuando los rojiblancos derrotaron a un Barça teóricamente superior. Ahora, la historia ha cambiado. El Barcelona, empujado por el inmenso concurso de Rutenka, autor de 12 goles, superó a un rival que vio como se le escapaba la final en el primer tiempo, cuando un parcial 0-7 frenó en seco el empuje inicial. El Atleti lo intentó en todo momento, pero no fue capaz de controlar las buenas ocasiones que dispuso y al final, entre sus fallos y los aciertos de los azulgrana, la copa se le escapó y el Barça es el supercampeón de España.

Empezó la temporada de balonmano en España y lo volvía a hacer con un Atlético-Barça, el derbi, el duelo en las alturas del balonmano español. La crisis ha golpeado a este deporte en España, pero, aún así, ambos equipos honraron al balonmano con otro choque intenso, vivo y abierto hasta el final. El partido comenzó con un intercambio de goles incansable. En esos momentos el azulgrana Rutenka ya se sentía cómodo, con cuatro de los siete primeros tantos de su equipo. Fue en ese momento, con el 7-7 en el minuto 11, cuando el Atlético se desactivó. El Barça aguantó (ya contaba tres exclusiones en sus filas) y no desaprovechó el regalo. Un brillante ataque comandado por Dani Sarmiento, acompañado de una sólida defensa liderada por el meta Saric, destrozaron el partido. Un parcial 0-7 condenó al Atlético a remar el resto del encuentro (7-14, minuto 20).

No son los rojiblancos un equipo que se arrugue en esas situaciones. A pesar de no contar con el bombardero Markussen, a base de empuje y la magia que todavía le queda a Balic, los atléticos levantaron el partido. El público calentó el ambiente, protestó cada decisión arbitral, vibró con cada tanto de su equipo. Todo, para presionar al Barça. Los azulgrana sintieron la presión y cedieron en su cruzada. Ni siquiera Rutenka y Noddesbo aguantaron el tipo. Varios zarpazos de Kallman y la omnipresencia de Aguinagalde bordeando los seis metros dejaron el partido en un apretado 19-20, recién iniciada la segunda parte (minuto 38).

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Entonces llegó el suicidio atlético. La defensa había encontrado la fórmula de frenar al Barça y Hombrados brillaba con luz propia. Pero los problemas llegaron cuando los rojiblancos buscaron correr. Las imprecisiones aparecieron y el Barça, aturdido, aceptó el nuevo presente y recuperó el aliento. Un gol de Entrerríos y otro de Rutenka, éste después de un lanzamiento de siete metros que forzó la protestada exclusión del atlético Masachs, noquearon la remontada del Atlético.

El marcador ya no se movió mucho más. El Barça recuperó las formas, volvió a su buen criterio atacante y rara vez sus jugadas no acabaron en gol. El Atlético mientras mantenía la ilusión gracias a Joan Cañellas (cinco goles) y el incesante apoyo de la grada. No fue suficiente. El Barcelona rescató el asfixiante tono defensivo, apretó los dientes y superó los malos momentos para terminar proclamándose campeón de la Supercopa de España.

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