¡Rudisha, récord mundial!
El masai keniano, primer hombre de la historia en bajar de 1:41.00


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Un príncipe masai, David Lekuta Rudisha, convirtió la pista roja del Olympic Stadium en cazadero de la sabana. Tras las series, Rudisha, plusmarquista mundial de 800 y gran héroe de Kenia, había advertido que planeaba llevar el ritmo de la final de 800 a un terreno no cartografiado: los 1:40.00. "A 1:45.00 puedo ser batible. Pero yo estoy más cerca de 1:40.00. Puedo estar ahí y los demás, no". Demoledor. En 2010, en Rieti, Rudisha había dejado el récord mundial en 1:41.01. Dos centésimas menos era adentrarse en la sabana del 1:40.00, inexplorada por el ser humano. "Si llega hasta ahí, el resto no tenemos opción", admitió el estadounidense Nick Symmonds, novio de Paris Hilton.
Sin miedo, Rudisha irrumpió en un cazadero virgen: aleccionado por su entrenador, el irlandés Colm O'Connell, y por su padre, Daniel (plata olímpica con el relevo 4x400 de Kenia, en 1968), David Lekuta Rudisha masacró la final de 800 como un gran guerrero masai destroza a un rebaño de antílopes. En el récord de Rieti, su amigo Sammy Tangui le hizo de liebre y dio tiempo en 48.20 por el 400. Ayer, Rudisha ya lideraba en el 400: 49.28. En Rieti, David pasó el 600 en 1:14.59. Ayer, en 1:14.30, a un ritmo insostenible que generó un asombroso récord mundial, 1:40.91. A su estela, Nijel Amos (18 años), de Botswana, se colgó la plata con récord mundial junior 1:41.73. Symmonds acabó quinto en 1:42.95. Cuando David Rudisha ya destacaba en la St Patrick's Iten School, cerca de su casa de Kilgoris, en el país masai, fue a visitarle un tal Wilson Kipketer. Wilson vaticinó a O'Connell y a Daniel Rudisha que su principito David batiría el récord mundial de 800. Pequeño fallo de Kipketer. No lo ha batido: lo ha llevado a otra galaxia.