La intrahistoria

Usain Bolt es el Owens de los Juegos Olímpicos de Londres

El público británico le recibió como a un mito. En Londres, la figura de Usain Bolt adquiere proporciones gigantescas en los pósters y toldos comerciales del Olympic Park.

Usain Bolt es el Owens de los Juegos Olímpicos de Londres
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Llena de electricidad, la imagen aún vibra. Tras la cuarta serie de 100 metros lisos, el dorsal 2170 y campeón olímpico de la distancia, Usain Bolt, de Jamaica, se quedó en la tribuna de las televisiones, justo sobre la meta. Usain flotaba. Parecía presidir el evento pero en realidad sólo esperaba a la quinta serie, la de Asafa Powell, su compatriota y amigo. Como una pantera del Caribe que se sacudiese las garras, Bolt se descalzó y apartó los clavos. Y al otro lado de la tribuna se elevó un fragor que pasó a ser bramido y, pronto, un movimiento telúrico: decenas de espectadores intentaban saltar desde las zonas aledañas hacia la tribuna que ocupaba Bolt, le pedían las zapatillas, le pedían autógrafos y los servicios de seguridad, desbordados, tuvieron que pedir al Relámpago de Jamaica que se bajara de la tribuna. Bolt discutió esa petición y la aceptó a regañadientes, sólo cuando le designaron una buena pantalla en las profundidades y profanidades de la zona mixta. Ya en la presentación de su serie, Usain, con un gorrito negro de lana, había disfrutado de un recibimiento clamoroso. "Sabía que Londres me podía recibir así, pero esto ha sido increíble", declaró a la BBC.

En Londres, la figura de Usain Bolt adquiere proporciones gigantescas en los pósters y toldos comerciales del Olympic Park. La BBC y los tabloides repiten las ya célebres tomas en las que Bolt hace teatro y se deja ganar por el Príncipe Harry, el hijo menor de Lady Di: una minicarrera fingida, un teatrillo. Pero lleva el carisma felino que nace en las junglas de Trelawny, Jamaica. Y esos instantes eléctricos de la tribuna de Londres perdurarán como aquellas imágenes de 1936 en las que cientos de miles de aficionados olímpicos de Berlín se rendían a un tal Jesse Owens: en las gradas del Olympia Stadion, en los receptores de radio y ante las nacientes televisiones de la Deutscherundfunk: 'Jezze Owens, Amerika'. En Londres y en 2012, Usain Bolt hereda el legado de Owens.

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