Webb Simpson puede con todos y gana el US Open
Tremendo fin de semana del estadounidense, que remonta seis golpes de diferencia con Furyk, hundido en la última vuelta. McDowell pudo empatar en el último hoyo. Mal final de García y Woods.

Como si el destino lo exigiese, el US Open sacó en la última jornada la cara más amarga, dura y cruel que pueda tener. La organización suavizó las condiciones el sábado para buscar darle emoción a un torneo que había perdido a McIlroy, Bubba y Donald antes de tiempo; sin embargo, el microclima de frío y niebla que rodea la ciudad de San Francisco se empeñó en endurecer de el campeonato hasta hacerlo sobrehumano (nadie bajó del par del campo). Mientras, las escondidas banderas permitieron un tremendo espectáculo con historias preciosas como las del niño Hossler (+8) o el novato Peterson (+3), pero en el que el mejor fue Webb Simpson (+1). El estadounidense soportó la descomunal presión, aprovechó el exceso de conservadurismo de Furyk y conquista un merecidísimo US Open.
La reacción de la USGA en la tercera jornada obtuvo su recompensa y el domingo fue espectacular. La inestabilidad de McDowell (+2) y las dudas de Furyk durante buena parte de la vuelta, encendieron a todos y cada uno de sus rivales. Con un campo dramático, más pendiente de penalizar que de premiar, sólo quedaba aplicar a la heroica y arriesgar. De ahí salieron jugadores, alternativas serias al triunfo, como el propio Simpson, el agresivo líder de la primera jornada, Michael Thompson (+2), y los interminables Harrington (+3), Toms (+3) y Els (+4), desfondado al final tras flirtear con el liderato varias veces. Todo aquel que se guardó alguna posibilidad el sábado y jugó bajo par los últimos 18 hoyos del US Open, tuvo opciones de ganar.
Si bien fue Thompson el que prendió la mecha con una lección en los 'greenes', el que mejor jugó fue Simpson. El joven estadounidense dio un soberano recital. Su estratosférico fin de semana (doble 68) corrigió un complicado inicio y le permitió apretar a Furyk de lo lindo. Simpson, que empezó la última ronda con 'bogeys' en los hoyos 2 y 5, se levantó con cuatro 'birdies' en los cinco hoyos siguientes, entre ellos el monstruoso 6. A partir de ese momento, con Furyk a tiro, Simpson se frenó incompresiblemente. Desperdició todas y cada una de las oportunidades que tuvo de 'birdie' en adelante. Y, menos en el 18, las tuvo en todos los hoyos. Lo mejor para Simpson, de 26 años, es que jugó un golf impresionante, poderoso, sólido y acertado. Mucha clase merecedora de una 'major'. Tanta, que infligió una tensión insoportable hasta para Furyk (74 golpes para +3).
Furyk había superado al campo, a la meteorología, a todo lo viviente y divino del US Open. Excepto a otro golfista: Simpson. El concurso de Furyk fue espléndido toda la semana, pero el último día, la vorágine catastrofista de MCDowell le engulló. Sumido en un peligrosa dinámica de pares sin 'birdie', el cauteloso estadounidense se equivocó y se perdió en un desafío consigo mismo. Sufrió ante el acoso de sus perseguidores, incluso mostró debilidades como los 'bogeys' de los hoyos 6 y 13. El campo, que no había sido capaz de vencerle, le sacó de quicio. Ni un solo 'birdie' es demasiado lastre, incluso para el golfista que menos errores cometió a lo largo de la semana. Un frustradísimo Furyk arrastró una mala vuelta hasta el final y cuando necesitó los 'birdies' del 17 y el 18, fue incapaz de encontrar el momento de hacerlos, entregando el torneo a Simpson. McDowell siguió un guión parecido, aunque más intenso. Se lo jugó todo a un 'putt' en el 18. Fueron cinco metros, eternos para Simpson, expectante en la Casa Club. Pero la bola de McDowell, que habría forzado el desempate, jamás pudo entrar.
Noticias relacionadas
El lado negativo de la jornada lo dejaron Tiger Woods (73 disparos para terminar +7) y Sergio García (75 golpes para +10). Ni el estadounidense ni el español consiguieron siquiera mejorar sus resultados y desde el principio fueron sumando golpes sin control con una actitud ciertamente lamentable. Tiger, alejado de su habitual fiereza, mantuvo su grisácea versión del sábado y tras el tercer hoyo dominical ya caminaba con firmeza hacia el desastre. Tal como le pasara en el Masters, Tiger fue incapaz de diseñar un ataque que habría asustado a sus rivales y cuando se quiso adueñar de su vuelta, ya había destruido todo el trabajo realizado.
En el caso de García, un doloroso doble 'bogey' en el brutal hoyo 3 ahuyentó sus opciones de ganar, por minúsculas que fuesen. El español, que sufrió un desagradable suceso con unos aficionados que se dedicaron a increparle durante toda la vuelta, no tiene el mejor de los talantes últimamente y sin darse cuenta sepulta su candidatura sin mediar palabra, sin oponer resistencia, sin combatir.