"Desconozco cuál es mi coeficiente intelectual"

Viswanathan Anand

"Desconozco cuál es mi coeficiente intelectual"

"Desconozco cuál es mi coeficiente intelectual"

PEPE ANDRÉS

Acaba de conquistar su quinto título de Campeón del Mundo, y Viswanathan Anand (Madrás, 1969) conserva su talante humilde y cercano. Ha vivido 16 años en Collado Mediano (Madrid). Tras ser padre, se ha trasladado a la India, pero mantiene su casa en la localidad de la sierra.

Pentacampeón del Mundo. ¿No le agota el trabajo que supone enfrentarse a esas partidas?

En el 2000 gané mi primer título mundial, pero lo perdí al año siguiente. Me di cuenta del esfuerzo que supone conquistarlo, así que trabajé para ello, y lo he revalidado en las últimas cuatro ediciones. Mantengo la ilusión por ser campeón del Mundo, aunque en Moscú, en el último Mundial, no tenía esa perspectiva; era como si fuese el primer título.

Y lo volvió a ganar, al hebreo Gelfand. Un Mundial muy igualado que necesitó las partidas semi rápidas.

Es que cualquiera de los dos pudo ganar. El Mundial se decidió por pequeños errores.

Es usted hijo adoptivo de Collado Mediano (Madrid) desde 2001. ¿Que hacía un indio, gran maestro del ajedrez, en una pequeña población de la sierra?

He vivido allí 16 años, y mantengo una relación especial. Me establecí en 1995, porque antes había conocido a un matrimonio, Mauricio y Nieves, que me invitaron a su casa. Cuando yo buscaba una residencia en Europa, me pareció el lugar ideal, aunque siempre me moví entre España e India, porque nunca dejé de ir todos los años a Chennai (la antigua Madrás). En Collado Mediano he disfrutado mucho, y durante un tiempo hacía mucho ejercicio en bicicleta; hay unas rutas magníficas.

Pero nos ha dejado para volver a su India natal.

En este momento sí, pero de un modo circunstancial: volvimos a India, y resultó que mi esposa Aruna estaba embarazada. Y ahora vivimos allí con mi hijo de un año.

¿Cómo llega una persona como usted a ser Gran Maestro y a ganar cinco títulos mundiales?

Empecé a jugar a los seis años, porque me enseñó mi madre, que era muy aficionada. Incluso ella me acompañó en muchos viajes al principio. El resto, trabajo y constancia; hay días que le dedico al estudio once horas, más el entrenamiento físico para aguantar ese esfuerzo.

¿Conoce usted su coeficiente intelectual? Ya sabe que los legos en ajedrez pensamos de ustedes que son superdotados.

Pues le diré la verdad, no tengo ni idea. Nunca he tenido esa curiosidad, ni tampoco me interesa lo más mínimo. Siento si le decepciono.

Topalov, el búlgaro excampeón del Mundo residente en Salamanca, parecía que iba a ser su gran rival en esta década.

Vesselin es un gran jugador, pero el sistema de juego es tan complicado que resulta muy difícil llegar a la final para el retador.

Por la forma de ser de ustedes dos, casi antagónicos en lo personal, podrían dar un ambiente épico a sus duelos. Ya sabe, él es más mundano, extravertido, omnívoro...

Tampoco es que yo sea vegetariano como tal. No como carne roja, pero sí pescado. Y tampoco soy un asceta.

¿Le gustan los enfrentamientos contra las máquinas?

Hace treinta años, cuando empezaban los programas, era fácil ganarlas porque cometían muchos errores. Ahora, teniendo en cuenta que analizan doscientos mil movimientos por segundo, es más complicado batirlas, porque los humanos no tenemos esa capacidad de análisis. Sus errores son casi imposibles.

Pero usted pasa por ser un jugador rápido, de los que apenas tienen problemas con el reloj, e incluso es proverbial aquella frase de "si pienso me equivoco".

Pertenece a otra época. Con los años voy consumiendo más tiempo en las jugadas, pero en realidad, pensar mucho tiempo sólo tiene sentido cuando puedes profundizar. Cuando lo dije era porque no tenía sentido intentar llegar más allá en una posición. Ahora, por ejemplo, soy capaz de estar más tiempo ante una situación.

¿Tiene usted alguna pieza favorita más allá de la obligación de salvar al rey?

No creo que sea un secreto si le digo que me gusta el juego de caballos, y que prefiero sacrificar los alfiles para mantener esas otras piezas.

¿Duerme usted bien en las competiciones?

Sí, no suelo tener problemas de sueño. En el último Mundial, yo me acostaba pronto, y los que no dormían eran mis analistas. Ellos preferían que estuviese despejado para las partidas.