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McDowell sorprende a todos

El norirlandés, vencedor del US Open en 2010, empata con Furyk en cabeza. Sergio García y Tiger Woods están obligados a remontar en un apasionante domingo.

McDowell sorprende a todos
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Toda vez que la selección natural estaba hecha, la USGA decidió que debía dar una nueva vuelta de tuerca al campeonato más exigente del mundo. Sin los dos primeros del ránking mundial en liza y algunas de las principales golfistas del planeta viendo el torneo por la televisión, el US Open escogió otra deriva en la atractiva jornada del sábado. De un peligroso color amarillento, como si estuvieran descuidados, la organización regó los 'greenes' y los dejó más receptivos aunque endiabladamente veloces. De esa forma, la emoción se apoderó de la clasificación y la apretó de forma agobiante. El liderato lo tienen McDowell y Furyk (-1). Una gran noticia para los contendientes que estén en torno a cinco o seis golpes (hay 26 golfistas en esa franja). Más allá de esa diferencia, la remontada se adivina complicada, pues tras tres rondas completas, la mejor vuelta presentada fue de 66 golpes (Michael Thompson en la primera jornada), aunque ningún líder ha conseguido mejorar su vuelta anterior.

Desde el principio del día, varios golfistas demostraron que la reacción de la USGA iba a animar el campeonato. Lo hizo a lo grande, dando cabida a uno de los domingos más apasionantes de los últimos tiempos. El primero lo hizo Lee Westwood. El inglés empezó el torneo doble 'bogey' y 'bogey' en los dos primeros hoyos. Desde entonces, no sólo ha sobrevivido al campo, sino que le ha vencido. Otro 67 deja su resultado global en +2, a sólo tres de McDowell. Idéntico movimiento realizaron jugadores peligrosos, de la talla de Els (68 para +2), Simpson (68 para +3) o Jacobson (68 para +1). Por ahí también anda el amateur Hossler (+3), imperturbable ante la sofocante presión. Pero el movimiento más interesante lo hizo el nuevo líder. Con 68 golpes, McDowell, campeón del abierto estadounidense en 2010, aprovechó la mano que tendió el Olympic Club y sobrepasó a todos sus rivales.

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La jornada deparó una sorpresa más. Con el impredecible McDowell a la caza del escurridizo Furyk, con el objetivo de imponer por tercer año consecutivo la supremacía norirlandesa en el US Open, fue Tiger el que cedió. Woods se perdió en el excesivo control que busca en su golf. Dio la sensación de angustiarse si algo le hacía saltarse el estudiado y minucioso plan. Con cuatro 'bogeys' en los ocho primeros hoyos, Tiger comenzó a mandar señales negativas. Ni siquiera el estratosférico 'birdie' del 9 volvió a centrarle. El Tigre subsistió a base de luchar por pares, sin opciones reales de restar algún golpe a su extraña tarjeta. No fue suficiente; Tiger, claudicó ante sus propias inseguridades, siempre se quedó corto del hoyo y, al final, terminó +4 (75 golpes). Lo peor para él es que de sus 14 grandes, ninguno lo ganó teniendo que remontar en la jornada dominical.

Otro que mantiene ciertas posibilidades es Sergio García. El +5 final, tras otro 71, no es justo con el soberbio juego del español. García sólo falló con la espada, cuando tenía que entrar a matar; una pena capital en el US Open. Limó todos los hoyos habidos y por haber, una nefasta fortuna que primero frenó el que hubiera sido un meteórico ascenso y después minó brutalmente la confianza del español. Sin embargo, García tiene la suficiente calidad como para sobreponerse a momentos malos. En el hoyo 18, sin pisar la calle y con un 'approach' casi imposible, el castellonense encontró el hoyo y firmó un extraordinario 'birdie', que, si bien le obliga a un titánico esfuerzo en la última vuelta, le permite soñar con una victoria que le es demasiado esquiva. Un dato para explicar su tremenda capacidad para el golf: Sergio García, junto a Westwood, es el único que podría repetir el 'top ten' conseguido hace un año en Congressional.

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