A un paso de la gloria
El Atlético se sobrepuso ante el Copenhague: 25-23 Hoy contra el todopoderoso Kiel, la oportunidad de vengar la final de 1985.

El bloque veterano que procede del Ciudad Real cuenta al menos tres títulos de Champions, y además puede presumir de ser el único en repetir tres años seguidos en la Final Four, y de jugar su segunda final con este formato. También hay quien no conoce a qué sabe la medalla de campeón, pero salvo Markussen todos han estado en estas lides de pelear por el título. Aunque detrás de este renacido Atlético, ayer estaban en el gallinero del Lanxess Arena más de 400 rojiblancos, familias enteras, en las que el padre le contaba al hijo lo que él había vivido hace 27 años en el Palacio de los Deportes, en la épica final perdida ante la legendaria Metaloplastika.
Por eso, los aficionados veteranos se comían las uñas ayer cuando el Copenhague parecía controlar el encuentro, cuando Sterbik no veía un balón y Olafur Stefansson guiaba al cuadro danés de manera majestuosa, con unos atléticos atascados en ataque, que perdían balones para ser rematados al contragolpe. El 12-15 al descanso pintaba mal y no se veía la manera de meterle el cuchillo a un Copenhague compacto, aunque su estrella Mikkel Hansen estuviese controlado gracias al trabajo del avanzado con el 5-1 ordenado por Talant.
Noticias relacionadas
Y la segunda mitad, igual. La primera exclusión danesa dio un respiro, y el 2-0 recuperó al Atlético (16-17), que subió la intensidad defensiva, y aunque Andersson culpase después a los árbitros, lo cierto es que el sueco exprimió tanto a los suyos que comenzaron a fallar lo que en la primera mitad eran goles. En el minuto 15 ya eran tablas (19-19), en el 19 (21-20) mandaba el Atlético, y a partir de ahí ya mantuvo el control y Cañellas puso la tranquilidad a treinta segundos del límite.
Hoy (18:00 horas, Teledeporte), esos aficionados de San Blas, de Guadarrama, de la Peña Hombrados, volverán al gallinero dispuestos a que la historia cambie, y que papá deje de contar las batallitas de una derrota, porque aunque el Kiel es casi tan potente como la Metaloplastika, el Atlético de Madrid es francamente superior a aquel equipo de la primera final de la Champions.
