Insuficiente victoria del Atleti ante el Barcelona
El Barça sí puede decir que ayer sufrió una derrota dulce, porque cayó sólo por un gol y ahora tiene el título de Liga en la mano si gana su dos últimos partidos. El Atlético se atascó en la segunda parte con 10 minutos sin marcar.

En el descanso el Atlético vivía en el mejor escenario jamás soñado por un rojiblanco: cinco goles de renta (13-18), Nagy expulsado, el Barça sobreviviendo gracias a Saric y a Sarmiento, todos los colchoneros crecidos. Momento único para desangrar al Palau, para dinamitar la Liga, para ganar por ese margen de dos goles imprescindible, ponerse líderes y decidir el campeonato.
Pero tanta ventaja, tanta situación idílica, tanto optimismo, fue una especie de anestesia para los rojiblancos, porque si Nagy no juega, hay otro que sale y cumple, porque en el Barcelona hay alguna megaestrella, sí, pero todos son estrellas.
Y de ahí que en dos minutos de la segunda mitad el Barça hubiese recuperado tres goles, y el Atlético pareciese despistado. Encajó un 6-0 de parcial, 10 minutos in albis, aunque, eso sí, retomó el mando en tres acciones de Abalo que tiró por la calle de enmedio cuando los suyos estaban embotargados, sin juego combinativo, desacertados en el lanzamiento, como impedidos ante un Saric que se agigantaba hasta el punto de detener tres de los cinco penaltis que le lanzaron.
Emoción.
Fue un partido bonito, con polémica, la roja a Lazlo Nagy por una acción peligrosa aunque involuntaria ante Alberto Entrerríos. Pero a partir de esa jugada, el Barça aumentó la agresividad defensiva con menos rigor a la hora de señalarle la falta. Curiosamente, Aguinagalde no sacó exclusiones, aunque se le subiesen a la chepa dos y tres defensores locales.
El partido deparó grandes momentos, y el Barcelona salió adelante de lo que pudo ser un infierno gracias al gol táctico de jugar con siete hombres de campo en el último ataque: Raúl Entrerríos era el portero y fue el que marcó a nueve segundos del límite (29-30); luego le tocó el turno al Atlético, pero ya se sabe que a los rojiblancos estadísticamente jamás le sale bien la última jugada que diseñan en la banda.
No estaba Nagy, pero nadie olvidó su gol en Vistalegre con el reloj a cero (23-25), y por eso el Barça depende de sí mismo para ser campeón: le basta con ganar los dos últimos partidos al Ademar y al Torrevieja.
Dujsebaev
"La reacción del Barcelona en la segunda parte fue brutal y nos mató. La Liga la perdimos en el último gol de Nagy en Madrid, aunque si Cañellas hubiese marcado ayer el tiro final posiblemente estaríamos hablando de otra historia".
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Saric
"Hicimos una gran segunda parte, en ataque y en defensa, en todo. Nos vaciamos, y no sé si hemos ganado la Liga en este partido, pero sí que hemos salido con vida para jugar a muerte lo que será otra final para nosotros la próxima semana en León".
