Gemma Mengual

"Ni era feliz, ni me sentía tan realizada como antes"

Natación sincronizada. Con su hijo Nil en brazos y con sus compañeras y familia presentes, Mengual se despidió ante una gran expectación, en una muestra de la repercusión que ha creado el adiós de un símbolo del deporte.

"Ni era feliz, ni me sentía tan realizada como antes"
Alberto Martínez
Redactor de Fútbol y Más Deporte
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
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(Gemma Mengual se sienta y despliega un folio). "Voy a leer: Es un privilegio no estar sola el día del adiós. Mi padre se prejubiló recientemente y no tenía micrófonos. No puedo pedir más. Humildemente, puedo decir que hice feliz a mucha gente. Le di todo a este deporte y él también me lo dio (). La sincro es mejor ahora que cuando empecé. Nos movió la ilusión y reinventamos este deporte. Espero que siga así (). La felicidad está en el camino, no sólo en las medallas. Me gusta que la vida me sorprenda, así que no sé dónde me llevará ahora".

¿Cuándo decidió que debía dejarlo?

El día clave fue antes de acudir a la última competición (en diciembre, en China). Noté insatisfacción e intranquilidad. Me di cuenta de que no era feliz y no me sentía realizada. Cuando me despedí de mi familia me percaté de que no quería continuar.

¿Cuáles son exactamente los motivos de su retirada definitiva?

Hay muchos. Mi situación personal ha cambiado y también mis prioridades. En estos dos años sin competir me ha entrado el gusanillo de volver, pero cuando lo hice, me di cuenta de que eso ya no lo quería. Que no lo necesitaba. Mi situación no era la misma de antes.

¿Le sabe mal no ir a Londres y despedirse en unos Juegos?

No me sabe mal. Si hubiese querido ir, no lo habría dejado. Seguro que cuando vea a mis compañeras por la tele me pondré nerviosa y lloraré. Llevo dos años haciéndolo.

¿Qué piensa cuando se dice que usted es un ejemplo para los jóvenes y una de las mayores deportistas españolas de la historia?

Me llena de orgullo y me hace sentir una privilegiada. Formar parte de esta historia y de que se me tenga esa consideración es para sentirse muy satisfecha.

¿Con qué momento se queda de estos 20 años?

El camino ha sido largo, y a veces los buenos momentos los vives en el entrenamiento. Pero quizás me quedo con las medallas de Pekín, en 2008, porque fue la culminación de muchos años de trabajo. También hubo medallas que no se lograron, como el oro en un Mundial en equipo, solo y dúo.

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Y, ahora, ¿qué se plantea?

Seguiré vinculada al deporte, seguro, al margen de seguir con mi vida. No me veo como entrenadora; quizás sí en un futuro.

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