Golf | El perfil

El 'canario paciente' que acabó con las estrellas del circuito

"El golf es un deporte que exige armarte de paciencia". Son palabras de Rafael Cabrera-Bello (Las Palmas, 1984) que ayer vio la concreción a un trabajo duro y bien hecho con su victoria en el Omega Desert Classic de Dubai. Residente en Maspalomas, este miembro de la generación incipiente de golfistas españoles (Larrazábal, Fernández-Castaño, Cañizares...) se pasó al profesionalismo en 2005 y conquistó dos torneos en el Circuito Challenge (la segunda división europea). Su primera victoria en el European Tour llegó en 2009, en el Open de Austria. Iba hacia arriba, pero en 2010 se encontró con una temporada más discreta en la que destacó su tercer puesto en el BMW y su debut en el US Open donde fue 47º, en el único major que ha disputado hasta ahora. 2011 fue más próspero con cuatro top-tens, tercer puesto en Catar incluido. Allí se atisbó, que como su amigo Álvaro Quirós, es hombre de desierto. Ayer lo confirmó, al igual que dejó claro que es un tipo paciente. Su hermana Emma, golfista también, elogió su virtud en Twitter: "Estoy orgullosa de ti por tu templanza y serenidad".

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