Un grande de Europa que ya no nacionaliza y ahora exporta
De los 16 jugadores de Islandia en este Europeo, sólo tres actúan en la liga doméstica: Edvarsson (Haukar), Ingimundarson (Fram) y Ragnarsson (HK). El resto son emigrantes en Alemania (nueve), Dinamarca (tres) y Polonia (uno). La realidad es que esta isla de 331.000 habitantes no puede permitirse una competición profesional, aunque actualmente el balonmano sea el deporte de equipo más laureado, con el hito de su plata olímpica en 2008, con la que superaron el cuarto puesto de 1992 del que presumían hasta ahora.
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Debido a que su clima invita a practicar deportes cubiertos, el balonmano es una de las mejores opciones para despuntar internacionalmente. Se calcula que un veinte por ciento de la población lo ha practicado.
Islandia apostó por este deporte y antes de la aparición de Olafur Stefansson, nacionalizó al cubano errante Duranona, uno de los cañoneros más excelsos de este deporte, que sin vivir en la isla defendía sus colores con un ímpetu profesional. No es el único cubano en su historia, pero sí el más afamado, aunque en la actualidad ya no necesitan nacionalizados para estar entre los grandes de Europa.
