Balonmano | Campeonato de Europa | España 24 - Croacia 22

España frena a Croacia y acaricia las semifinales

La Selección batió ayer a Croacia (24-22) con una soberbia segunda mitad. Esta victoria sitúa a los de Valero Rivera como líderes del Grupo II y supone un paso de gigante en el camino hacia las semifinales de este Europeo de Serbia. Islandia será el próximo rival.

<b>NUEVO ÉXITO. </b>Parrondo, Maqueda, Alberto Entrerríos y Gurbindo celebran la victoria.
Enrique Ojeda
Actualizado a

Jornada perfecta con colofón de oro para España. Todos los resultados anteriores del grupo le beneficiaban pensando en otras opciones por si salía cabizbaja ante Croacia y, aunque hubo diez minutos en los que la Selección no estuvo, lo cierto es que la actitud defensiva de los de Valero Rivera fructificó en una victoria luchada hasta los últimos segundos para poner un pie y medio en las semifinales. Cayó por primera vez Croacia y España es el único de los seis países del grupo que sigue invicto. No es matemáticamente segura la clasificación para semifinales, pero todo invita al optimismo.

Ayer, tras un inicio fulgurante (3-0) a España le entró una especie de anestesia mental, por lo que recibió un parcial indigno de 1-8. No es que no funcionase el 5-1 español, sino que Croacia sumaba goles de contragolpe, los fáciles, los que no tienen contestación. Los de Valero Rivera estaban fuera del partido hasta que otra vez el equipo cogió su sitio en la cancha gracias a la labor defensiva, a dejar de perder balones, a sufrir en la pista para restar, y restar, y restar. A remolque, con lo que eso desgasta ante un equipo donde el genial Balic ayer tuvo uno de esos días para olvidar, lo mismo que Alberto Entrerríos, que chocó con Alilovic en una noche negra del asturiano, aunque compensó el mal ataque con su derroche en defensa.

En la segunda parte, España apostó por un 6-0, donde Morros y Guardiola se agigantaron en el centro, y con una espectacular aportación de Gurbindo. En ataque, España iba a rachas, sin mucho acierto en la primera línea, pero la Selección apostó por la paciencia, por meter ritmo a las circulaciones primero para que Víctor Tomás igualase el choque, y luego para que Gurbindo penetrase con esa velocidad de rayo cada vez que encontraba un hueco.

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Serios.

Con 19-19 se superó una primera inferioridad, y la segunda, consecutiva, se saldó con 1-2. Entonces España tuvo la capacidad de meter una marcha más, y en esa velocidad de vértigo en el movimiento del balón agotó a los croatas que dejaron huecos, y llegó el gol de Ugalde, y el definitivo de Cañellas con la amenaza de pasivo. Eran dos tantos, y partido agotado como más le duele al rival, porque los balcánicos se dieron cuenta de su derrota cuando no había tiempo de reacción: muerte dulce para ellos, y jornada redonda para los nuestros.

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