Balonmano | Campeonato de Europa | España 30-Rusia 27

Invicta a la segunda fase

La Selección derrotó a Rusia, que por primera vez en su historia se queda sin presencia en los Juegos Olímpicos; se clasifica con tres puntos para la siguiente fase, y mañana se medirá a Croacia en un choque importante para alcanzar las semifinales de este Europeo.

<b>SIN MIEDO. </b>Alberto Entrerríos penetra entre la defensa rusa a la que supera pese a los choques.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Se impuso la lógica deportiva a las especulaciones de laboratorio: España ganó a Rusia, se clasificó con tres puntos para la siguiente fase, y deja a los rusos fuera de los Juegos Olímpicos por primera vez en su historia, como si la hora de Maximov tocase a un gris ocaso en el banquillo que una vez hizo grande.

Sufrir un poco, era lo esperado, porque el rival se jugaba la vida en el choque, por su orgullo y por su tradición, y aunque hubo unos minutos de la segunda parte que más de un aficionado timorato llegó a sufrir al pensar en una remontada rusa, por juego era imposible.

No hubo color, ni en el primer cuarto de hora en el que Rusia mandaba por uno o dos goles en el marcador. Luego, ajustada la defensa, con las rotaciones, un parcial de 11-4 en el último cuarto de hora, dejaba las cosas decantadas.

Como España sabe que no anda sobrada de lanzamiento exterior, encontró a Julen Aguinagalde, que sólo sumó dos goles, pero provocó cuatro penaltis, e hizo un boquete en la defensa rusa. Incluso abrió huecos para las penetraciones de Gurbindo, Cañellas o el mismo Sarmiento, que debe cambiar de zapatillas con urgencia porque anda peleado con la verticalidad en los cambios de ritmo diagonales: un par de pérdidas por resbalones en la segunda parte propició que Rusia se acercase en la marcador.

Pero si Julen sostiene al ataque español, Cañellas lo ejecuta son esa capacidad goleadora para conseguir tantos que desatascan los momentos de inopia, que también los sufre España.

El acierto de Grams.

Pero esta Rusia de ahora, que es la misma de los últimos años y parece haber tocado techo, en la que Igropoulo se salió del guión porque el barcelonista no quería morir sin pelear hasta el final, ya no es una máquina que inquiete: no impuso el ritmo, no sacó ventaja a sus kilos, y no tuvo suficiente movilidad para esquivar que le cortasen como su defensa como si fuese mantequilla.

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Ciertamente Grams fue un coloso en la portería, pero también es verdad que en ocasiones los nuestros pecaron de ingenuos, o de falta de acierto, o se cojungó una especie de inspiración adivina del portero para tapar muchos huecos.

Ahora, mañana, y como primera de grupo, toca Croacia. Otro partido de superélite.

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