ASOBAL | GUADALAJARA 23 -ATLÉTICO 39

Un Atlético arrollador no dio opción al Guadalajara

El Atleti marcó la diferencia desde el principio ante un Guadalajara con un juego lento y previsible y con muchas pérdidas de balón.

Agencia de Noticias
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El Atlético de Madrid ha derrotado con una superioridad aplastante (23-39) a un Quabit que se limitó a verlas venir, en un partido en el que los visitantes resolvieron en la primera parte y sujetaron a los voluntariosos alcarreños en la segunda.

Fernando Bolea, técnico local, alineó a De la Rubia para dirigir el equipo, y concedió más minutos de los habituales a Chyro y Basmalis.

Con un juego lento y previsible los verdiblancos perdieron muchos balones, lo que propició los contragolpes. El Atleti marcó la diferencia desde el principio, con tres tantos de Guardiola y un Hombrados acertado bajo palos.

Bolea se vio obligado a solicitar tiempo muerto antes de cumplirse el minuto 12, y a poner en cancha a Rudovic, De la Salud y Garralda.

Talant Dusjhebaev, por su parte, dio entrada a su 'segunda unidad', con lo que todos sus hombres participaron en el choque, excepto Sterbik.

Ineficaces desde los nueve metros, los hombres de Bolea buscaron repetidamente al pivote, y allí lograron algunos de sus goles, a los que se sumaron los conseguidos por su mejor jugador esta vez, Sergio de la Salud.

Por parte rojiblanca marcaron casi todos, y de todas las posiciones y facturas, tal era su superioridad en todos los ámbitos del juego, en particular Lazarov, Cañellas y Markussen soltaron sus muñecas y no dieron opción alguna a Jorge Oliva.

En la segunda mitad los parciales se fueron moderando, con un Jorge Gómez que mejoró en la portería local, pero Hombrados también paró lo que le llegaba.

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Con el choque decantado, Rudovic decidió tirar casi todo, y sumó tres dianas seguidas que sirvieron para maquillar el marcador, Abalo adelantó su posición para frenar al montenegrino, finalmente fue el máximo goleador verdillo.

El Quabit lo dio todo a diez minutos de la conclusión pero, cuando mejor lo estaba haciendo (se puso a 12 de diferencia), la precipitación en el pase propició una vez más los contragolpes letales de los colchoneros, que volvieron a poner las cosas en su sitio.

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