"Juego con la ilusión de un júnior a los 41 años"
Lleva 25 temporadas en la élite, tres de ellas en Dinamarca; ha sido el mejor lateral zurdo en dos Mundiales, ha ganado títulos europeos con el Teka, el Barcelona y el Portland... El 'abuelo' de la Asobal cumplirá 42 años en diciembre enrolado en el Guadalajara "y con la pasión de un júnior".

Un cuarto de siglo jugando todos los domingos. ¿No se aburre?
Qué me dice. Tengo la ilusión de un júnior y la pasión por seguir haciendo lo que más me gusta. Es más, no me importa ser el abuelo de la Asobal; lo realmente importante es que me siento un privilegiado por seguir jugando a los 41 años.
¿Y cómo se ve?
Cada día que me veo en el espejo es lo mismo: ganas de dar lo mejor de mí para el equipo en el que estoy.
Pero usted lleva toda la vida peleando por grandes objetivos y ahora le toca luchar por no descender.
Son objetivos distintos, pero un mismo reto: conseguir una meta. Me ha tocado ahora luchar por algo popularmente menos apreciado, pero para el Guadalajara es muy importante.
¿Usted no se fue a Dinamarca para retirarse?
Estuve tres temporadas en el Kolding como jugador y ayudante del entrenador, pero no ejercía las funciones propias de un entrenador: sólo colaboraba en la programación de los entrenamientos y algunas cuestiones tácticas; pero en los partidos yo no tenía influencia en lo que se hacía.
¿Pensaba seguir en activo?
Pues la idea era dirigir a un equipo, y tuve una oferta de Austria, y otra de Noruega para ser entrenador y jugador, pero no me veía capacitado para ambas cosas. Y en esa duda apareció el Guadalajara, que puso mucho interés en contratarme, tanto el presidente como el entrenador, y aquí estoy.
Da la impresión que no piensa retirarse nunca.
Hombre, pero si me quedan dos telediarios como jugador, que no sé si será una o dos temporadas. Lo que sí pretendo es seguir enrolado en el balonmano, que es lo que más me gusta hacer.
¿Le piden autógrafos los rivales? Porque habrá muchos que le habrán tenido por ídolo, seguro.
Ja, ja, ja. No creo. Lo que sí me hizo gracia fue que en el último partido, en Logroño, en el equipo rival estaba Alex Dujsebaev, que yo le he visto gatear cuando jugaba con Talant en el Teka de Santander. Ya ve, estoy jugando con muchos de los hijos de antiguos compañeros. Mire, ahora que lo pienso, eso es para sentirse orgulloso.
¿Ha cambiado mucho el balonmano español en los tres años que ha estado fuera?
Los cambios en el deporte hay que verlos con más perspectiva. Tres años no es nada. Lo que sí he visto es que árbitros con los que las había tenido tiesas se han alegrado de verme, que me echaban de menos. Seguro.
Usted jugó una temporada en el Atlético de Madrid. ¿Qué le parece que haya vuelto?
Es una de las mejores noticias de los últimos años para el balonmano español. La ciudad de Madrid no podía seguir sin un equipo de élite y competitivo.
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¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
Si me pregunta si me gustaría tener veinte años ¿y a quién no? Pero deportivamente, no existe el pasado: lo hecho ya está hecho. Sólo hay presente, y eso es lo que me importa, en colaborar con el Guadalajara a cumplir su objetivo de seguir en la Asobal.
