Natación | Un caso único en los Juegos

Villaecija: la primera olímpica en dos aguas

En Londres competirá en piscina y aguas abiertas.

<b>LOS PILARES DE LONDRES. </b>Erika Villaecija posa para AS en la playa de Barcelona, junto al mar.
Abraham Martínez
Redacción AS
Redactor de Diario AS desde 2010. Cubre la información del Celta y del resto de la actualidad deportiva en el sur de Galicia. Le encanta ver y escribir de todos los deportes, y también locutarlos. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Santiago. Se defiende en francés, inglés y portugués. Obtuvo títulos oficiales que así lo acreditan.
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Erika Villaecija nunca ha pisado Londres. Ni el deporte ni la vida la han transportado al lugar en el que flotan sus sueños, ya sea en la piscina con forma de ola que ha sido construida para la cita de 2012 o en las mansas aguas del Lago Serpentine, ubicado en Hyde Park y en el que se celebrarán las aguas abiertas. Dos escenarios para una misma nadadora, lo que representa un caso único en la historia de la natación española y, prácticamente, mundial. La catalana logró el billete para la prueba de 10 km en Shanghai, al finalizar décima. Villaecija ve margen de mejora en este periodo: "Competiré en dos o tres pruebas de la Copa del Mundo para ganar estrategia de carrera. Es increíble que haya logrado la clasificación olímpica en sólo un año. Mi objetivo es estar el más tiempo posible con las primeras y aprovechar mi gran final", explica. No quiere marcarse retos, pero no hay nadadoras que tengan un último kilómetro tan salvaje como el de Villaecija, una de las mejores ochocentistas.

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Los 800. Pese a la aventura al aire libre, Villaecija no quiere perder la oportunidad de volver a meterse en una final olímpica en su prueba favorita, los 800, como logró en Atenas 2004, cuando finalizó quinta. La nadadora del CN Sant Andreu necesita realizar la mínima que exige la FINA en el Open de España, que tendrá lugar la próxima primavera. En Shanghai estuvo por debajo de su registro y no entró en la final: "Fue un toque de atención. Me pesó el volumen de competir en tres pruebas. Este año intentaremos trabajar más el ritmo de la prueba".

En septiembre, Erika cumplió diez años desde su esplendoroso debut. Muchos kilómetros nadados y 14 medallas internacionales después, analiza su carrera sin nostalgia y con orgullo. "Hasta Atenas 2004 no me daba cuenta de las cosas. Crecí muy rápido. Ahora estoy en otra etapa, intento disfrutar de la competición sin perder la ambición".

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