Balonmano | Atlético de Madrid

"Es frustrante que se hayan perdido trofeos"

Veteranos del Atleti ofrecen sus réplicas al club para su reposición

<b>EN LA REDACCIÓN. </b>Javier Loinaz, Paco Parrilla y Juan Hernández (de izquierda a derecha) llegaron cargados a AS con todos los trofeos y réplicas de su colección personal.
Enrique Ojeda
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En enero de este año, y para conmemorar el centenario de la camiseta rojiblanca, Enrique Cerezo tuvo la deferencia de invitar a algunos de los que fueron jugadores de la sección de balonmano. Y lógicamente, las viejas glorias del Atlético de Madrid se acercaron a la sala de trofeos con el propósito de reconocer la herencia que habían dejado en un club que llevaba veinte años desligado del balonmano. Sin embargo, sorpresa desagradable: prácticamente no quedan vestigios de la grandeza de la sección, y de hecho el club sólo reconoce poseer de aquella época un título de Liga (en el despacho del presidente), dos copas del Generalísimo (sólo la de 1967 está, además, datada) y la última Copa del Rey (1987). El resto, nadie sabe dónde está. Cecilio Alonso cree que en 1996 comenzó el desastre: "Con el problema de la aluminosis en el estadio, se rehizo entero. Ahí se perdieron muchos".

"En los últimos tiempos los jugadores nos rifábamos las copas menores, que ganábamos en los torneos a los que nos invitaban, pero las importantes deben estar todas en el club", comenta Paco Parrilla, jugador que tiene a gala "haberle ganado en Puertollano el premio de mejor jugador de aquel campeonato al gran Cecilio, que además jugaba en casa". Fue, además, el último entrenador del equipo, y quien conserva una buena colección de "réplicas de todo tipo, de las Ligas y de las Copas, aunque no nos dieron en todas ellas, ya que la Copa del Rey era siempre igual".

"En la historia moderna del Atlético hay dos épocas exitosas. La primera, la de los años sesenta, con Medina, Almandoz y compañía, y una posterior ya casi en los ochenta, con los Cecilio, Novales, Parrilla o Lorenzo Rico. Yo, que estoy a caballo entre las dos épocas, rasqué bien poco", comenta Juan Hernández, portero y joyero, que dejó el Atlético porque "Juan de Dios me señaló de entrada como tercero aquel año, y le dije que por aquí. Me fui. Somos grandes amigos", bromea.

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"Para nosotros es importante vernos reconocidos en el museo del Atlético. Cuando yo jugaba, no se cobraba. Lo hacías por amor al arte, y te dejabas la piel. Y esa piel quedaba luego patente para la posteridad en esos trofeos que aportábamos al club, para hacerlo grande. Por eso resulta frustrante que se hayan perdido la mayoría", explica Javier Loinaz, que con sus réplicas y las de Parrilla completan nueve de los once trofeos de Liga, y cuatro de las diez Copas del Generalísimo y del Rey (de otras cuatro no se repartieron reproducciones).

En su visita a AS, Loinaz le hizo entrega a Parrilla de su colección, para que la aporte al club, y así, entre estos dos jugadores, maestro y alumno, el Atlético pueda recuperar para los aficionados el prestigio que ganó la sección a lo largo de casi medio siglo de historia.

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