"Nunca he sido el armador del Rey, sólo su servidor"
La saga del 'Bribón' que el armador barcelonés Josep Cusí inició hace 38 años y que durante 35 ha tenido un patrón de excepción: el Rey Juan Carlos, cierra desde hoy en Barcelona casi cuatro décadas de historia del mejor equipo de regatas del mundo.


¿Cuando se plantearon no seguir?
Mire, yo tengo 77 años y el Rey, 73. Al final de la temporada pasada le dije; "Señor, nos tenemos que retirar". Siempre he creído que es mejor retirarte a que te retire el deporte y reconozco que ese fue un momento duro y le costó admitirlo. Aunque hace muy poco dejó claras sus intenciones respecto a sus responsabilidades políticas al señalar que "ya soy algo mayor, pero estaré al frente del timón mientras el cuerpo aguante".
¿Qué se siente el haber sido el armador del Rey?
Haber llevado como tripulante al Rey ha sido un honor que yo hubiese querido compartir con todos los barcos, y estoy orgulloso de ello. Yo no me he considerado nunca su armador, sino su servidor, en el mar y en la tierra, dentro y fuera del Bribón".
¿Qué tal deportista es el Rey?
Es muy exigente consigo mismo, tanto navegando en el mar como cazando en el monte, en lo que sea. En el deporte, el ganador tiene que tener ambición. Quien dice que sólo le interesa participar no ganará nunca nada.
¿Y como navegante?
El tripulante que sube por primera vez a bordo y tiene que navegar a su lado se siente intimidado. Pero tiene una conexión tan fácil con todo el mundo que no tarda en que la tripulación lo vea como uno más. No hay ningún momento que puedas decir que impone.
¿Es especial un tripulante del 'Bribón'?
Ya lo creo. He tenido que seleccionar medio centenar de tripulantes en todos estos años con tres cualidades: calidad, lealtad y discreción. Encontrar a alguien que reúna las tres condiciones resulta complicado.
¿Es un ganador nato?
En el mar es un competidor nato. Le gusta competir y ganar y no le gusta nada perder. Afronta las derrotas con deportividad, gana con orgullo y pierde con humildad. Después de cada regata hay una reunión y él no duda en reconocer los errores, pero los regatistas de crucero conocen bien los gritos del monarca cuando otro competidor no juega limpio.
¿Impone mucho?
Siempre ha intentado ser uno más. Recuerdo que durante una regata con viento muy fuerte con su Majestad en el timón tuvo un pequeño incidente que le produjo una lesión en su mano. Toda la tripulación quedó paralizada, las maniobras fueron interrumpidas y otros barcos nos superaron rápidamente, hasta que el Rey rompió el silencio diciendo: ¿Qué están esperando? ¿esperan ver salir sangre azul?. Ayúdenme, denme una mano, vuelvan a sus puestos y vayamos hacia la llegada¡¡.
¿Es cierto que le admiran en toda Europa por su deportividad?
Quienes hemos estado a su lado, seamos españoles o extranjeros, lo hemos pasado muy bien y hemos dejado amigos en todos partes. Un ejemplo claro está en Italia, ya que cuando llega el 'Bribón' a competir los regatistas italianos dicen siempre: "¡Ya llega nuestro Rey!".
¿Qué cualidades personales ve Ud. en él?
Por experiencia puedo decir que practicando deporte uno conoce a fondo a las personas. Viendo la convivencia que tiene con todo el mundo, siempre he pensado que, de no haber sido rey, habría sido un buen empresario. Tiene una gran capacidad de liderazgo, y eso sirve para casi todo en la vida.
¿No piensan volver a navegar?
Estoy seguro que seguiremos navegando, aunque no será en barcos de competición. Al Rey y a mí nos queda también la afición a la caza y con el Rey hemos criado perros de caza. Tengo uno especialmente bueno.
¿Porqué llamó Bribón' a sus barcos?
Yo creo que un buen regatista tiene que ser sagaz, agresivo y un poco pillo, un poco bribonzuelo y por eso le puse ese nombre.
¿Le hizo Ud. patrón de sus barcos porque era el Rey?
En absoluto. Él tenía la formación olímpica en vela y era muy bueno navegando. Posee una habilidad extraordinaria para llevar el barco que no todo el mundo tiene.
Más de sesenta victorias en regatas de alto nivel es algo para sentirse orgulloso ¿no?
Esto es lo que me hace sentir vivo, trabajando para un propósito y, a continuación, lograrlo. Es como todo en la vida, como en mi trabajo y quizás por eso el Rey y yo tenemos mucho en común".
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Ud. ha dicho que el mejor momento que ha vivido en el 'Bribón' fue cuando ganó su primera Copa del Rey en 1984. ¿Y el peor?
A nivel personal fue el fallecimiento de Alfonso Bacquelaine, el 2 de abrir de 1998. Había estado conmigo desde el principio, era una persona extraordinaria, un gran navegante y una dolorosa enfermedad se lo llevó. Fue un momento muy duro, tanto para mi, para la tripulación y para el propio Rey, que le tenía un gran aprecio.