"El futuro del Atlético depende de la afición"
Es el jugador más carismático de la historia del Atlético de Madrid, y entroncado con Ciudad Real (Malagón, 12 de enero de 1958) donde se forjó. Fue el primer español (1,97 metros) de súper élite, y ahora practica el golf.

El domingo pasó usted de gloria popular a mito oficial en el Atlético.
Fue muy emocionante ver la camiseta con mi número colgando en Vistalegre, y a un montón de amigos debajo del palco con una camiseta con un tres fosforito. Y después mi mujer me había preparado una fiesta sorpresa en un bar, con ochenta amigos, pero casi no llego porque no paré de firmar autógrafos a la salida.
Vamos, que le reconocen aún, tanto tiempo después.
Sí, sí. Es más, desde hace tres años trabajo en una empresa de alquiler de maquinaria para grandes obras, y creo que me contrataron precisamente porque la gente me reconoce aún pese a que me retiré hace 19 años. Soy el delegado de la empresa en Castilla La Mancha y en Alicante y Murcia.
Es que está bien relacionado. Cuenta Barreda, expresidente de Castilla La Mancha, que fue su primer entrenador.
Totalmente cierto; en mi primer año: él era un central juvenil muy exigente, que ponía a todo el mundo firmes, aunque de mi dedicación al balonmano tiene la culpa un padre marianista, que no me dejaba ni a sol ni a sombra jugar al fútbol o al baloncesto.
¿Y no se lo ha echado en cara al cura?
No, qué va. Estoy encantado con mi carrera deportiva.
Sin Barreda, tendrá ahora menos contratos en Castilla La Mancha.
Pero no porque falte Barreda, sino porque no son buenos tiempos para la construcción. Yo nunca me he significado políticamente porque soy de las personas, y en Madrid he colaborado con Esperanza Aguirre, con Ruiz Gallardón. Los deportistas estamos para sumar si se nos pide que colaboremos.
¿Le ha pedido esa mano este Atlético de Madrid?
Todo va muy deprisa, pero imagino que al final los exjugadores rojiblancos nos sentaremos con Domingo Díaz de Mera, por si necesitan alguna cosa.
¿Cree usted en este proyecto?
Pues es un tanto revolucionario y diferente, y me parece un acierto. Díaz de Mera ha sido honesto con Ciudad Real, expuso la situación y no tuvo respuesta, y como es un empresario preclaro al que la cabeza no le para de funcionar, pues ha conseguido que Enrique Cerezo y Gil le hayan acogido la idea.
No me ha dicho si cree en que salga adelante.
Estoy convencido de que sí, porque Madrid lo necesita, porque hay aficionados para tener un equipo importante, porque está la candidaura de Madrid 2020 y se necesitan más deportes. De todos modos, está en manos de la afición, y si responde contando con una de las tres mejores plantillas del mundo, se consolidará.
La leyenda del balonmano rojiblanco es una derrota: la final europea contra el Metaloplastika. Como diría Sabina, qué manera de palmar.
Es que no es la derrota en sí, sino estar en la primera final europea, con más de diez mil espectadores en el Palacio de los Deportes, que no los había metido aún el baloncesto. Y fue la forma de llegar a aquella final, en la que eliminamos a todos los grandes de Europa, y luego nos cogió el Metaloplástika ya un poco con los brazos caídos y con aquellas novedades tácticas (1-2-3) que nos fundieron.
¿Conectará el equipo de balonmano con la afición rojiblanca?
Creo que sí. El domingo se vio ante el Barcelona, que fue un espectáculo impresionante, con un Talant Dujsebaev que tiene la cabeza muy bien amueblada y va a saber dirigir a la plantilla al gusto atlético. Es que fue como si 19 años no hubiesen pasado, y comenzasemos la temporada nueva con un equipo capacitado para ganarlo todo.
¿El examen auténtico empieza el domingo, con la visita del Cuatro Rayas Valladolid a Vistalegre?
Madrid tiene unos seis millones de habitantes, y ofreciendo el Atlético la calidad que ofrece, yo no tengo dudas que enganchará.
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¿Y no añora usted el estar ahí abajo, en la pista?
Mi tiempo ya pasó. Hice lo que pude por el Atlético de Madrid, en el que estuve 17 años como jugador, y si no logré todo cuanto pude fue por culpa de las lesiones. Ahora les toca a otros.
