Caster Semenya se reivindica como mujer
La sudafricana Caster Semenya estuvo a punto de dejar el atletismo tras su triunfo hace dos años en los Mundiales de Berlín. La acusaron de ser un hombre, lisa y llanamente, y la IAAF le abrió un expediente que duró más de lo que era necesario que durase. Al final, luz verde. Caster podía volver a competir entre las mujeres. Y ha regresado a los Mundiales, los de Daegu, con ansias de venganza y para reivindicarse como mujer, músculo más o menos.
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Ayer hizo la mejor marca en las semifinales, con 1:58.07, dejando atrás, muy atrás, a atletas de la categoría de la rusa Ekaterina Kostetkaya y de la jamaicana Kenia Sinclair. El objetivo de Semenya es revalidar el título que conquistó en Berlín 2009, en medio de una polémica colosal, con grave quebranto para su intimidad.
Mañana (13:15 horas) intentará ganar de nuevo. La polémica se ha atenuado, aunque sigue habiendo una gran diferencia física entre sus hombros y los de sus rivales, entre su musculación y de la sus antagonistas. Por más que se haya dejado crecer el pelo. Pero los científicos han dictaminado que puede competir en las pruebas femeninas. No hay más que hablar.
