Atletismo | Diamond League en Estocolmo

Bolt venció en su pista maldita con la ley del mínimo esfuerzo

Bolt, ayer en Estocolmo.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Usain Bolt venció por fin en el viejo Estadio Olímpico de Estocolmo, pero lo hizo deslucidamente, en una carrera pobre de 200 metros a la que él no quiso dar lustre. Soplaba fuerte viento en contra, con lo que la marca esta descartada, y los rivales no eran de consideración, así que El Relámpago se limitó a hacer una curva relativamente rápida, a comprobar que llegaba a la recta en primera posición y sin nadie que le inquietase y a cumplir el trámite de llegar a la meta en primera posición. Se desplaza con dureza, sin la elegancia de tiempos pasados.

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La carrera recordó mucho a la de hace algunas semanas en París, donde acabó en un tiempo parecido, aunque entonces con rivales de más enjundia, con un clima desastroso y con la pista peligrosamente mojada. Ayer Usain terminó en un tiempo de 20.03 y enlazó dos carreras seguidas en más de veinte segundos, algo inédito en él. Está claro que no quiere riesgos, que no busca marcas, que sólo quiere llegar a los Mundiales en perfecto estado de salud, sin lesiones, sin problemas.

Allí sí tendrá que correr. Mucho más que ayer. Esta temporada todo se resume a ganar en la ciudad coreana. Lo demás es absolutamente sacrificable.

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