"Quiero llegar a mi límite, pero sin dopaje"
Me impresionó verle doblar a todos sus rivales en la final de 10.000 metros del Europeo júnior. ¿Qué pensaba cuando iban cayendo uno tras otro?
Es que los 10.000 metros son muy largos... Pero, sí, me impactó, sobre todo, cuando vi que empezaba a doblar a los que iban en los primeros puestos. Me dije, pero ¿qué pasa?
Adelantó al británico Paul Thompson, que iba segundo, tras usted, y poco después el inglés casi se desmayó en la pista.
Se quedó sin saber a dónde iba. Hacía mucho calor.
Vi que un termómetro digital marcaba los 31 grados...
Y la humedad debía ser del 70 o el 80%. Era duro. Mis rivales, según llegaban, iban cayéndose al suelo.
Tres días después, en los 5.000, ganó de una forma totalmente distinta: al sprint, en los últimos metros. Qué carrera más diferente, ¿no?
Totalmente distinta. Los fisios y los médicos de la RFEA me recuperaron muy bien y cuando salí a correr estaba con muchas ganas. A falta de dos vueltas decidí cambiar de ritmo, porque me encontraba muy bien. Era arriesgado, pero es lo que quería hacer en esos momentos. Fue una carrera bonita. Me gustó mucho más que el 10.000.
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¿Cuáles son sus planes? ¿Hasta dónde cree que puede llegar?
A mi límite, pero sin hacer cosas extrañas, sin dopaje. Me gusta mucho el atletismo y me duele lo que estamos viendo. Me duelen hasta los oídos de escuchar las cosas que escucho que pasan. Me gustaría hacer algo que nadie haya hecho antes que yo. Pero sin tomar nada. Yo no tomo ni siquiera vitaminas. Y mire lo que he conseguido. No debo ser malo del todo.
