El Kiel le sacó los colores a un dormido Ciudad Real
Se le escapó el título en una segunda parte caótica

El Ciudad Real le regaló al Kiel el título de la Super Globe, con una especie de desinterés que no casa bien con la presión que mete Dujsebaev a sus equipos. Es posible que lo de ayer fuese sólo un ensayo para lo que va a vivir el cuadro manchego en la Final Four de Colonia (28 y 29 de mayo), y que el equipo ande agotado, porque de lo contrario no se explica su inicio de la segunda parte: anodino, despistado, cansino y soso, para recibir un 1-6 de parcial en cinco minutos.
Esa salida del vestuario fue inaudita para un equipo como el manchego, que había practicado un juego serio en defensa, aprovechando la velocidad de Kallman al contragolpe, muy concentrado en el partido y sin permitir a la primera línea teutona sus movimientos para el lanzamiento a distancia.
Pero el Ciudad Real de la segunda fue otro equipo. El pivote Ahlm se hizo el amo de los seis metros, incrustado entre Dinart y Morros que apenas le vieron.
Espejismo.
Hubo un momento en que parecía que los de Dujsebaev iban a reponerse, cuando Jicha golpeó en la cara a Guardiola en un contraataque: expulsión del mejor jugador del mundo en 2010, y remontada en el minuto 45 (18-17).
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Espejismo absoluto, porque ayer el Ciudad Real no era un reloj. Sus piezas se movían por libre, perdían balones, y ejecutaban acciones imposibles.
En ese estado emergió Omeyer para sacarle un uno contra uno a Morros y dos a Abalo. Lazarov no fue el artillero letal de otros días, y Alberto Entrerríos no tuvo su tarde. Así fue como cedió el Ciudad Real la bolsa del campeón (400.000 euros) para llevarse la mitad, un premio menor.
