El Itxako se quedó a dos goles de la gloria
Reaccionó y ganó al Larvik, pero no fue suficiente

Ganó la batalla de Pamplona, pero al Itxako le faltaron dos goles para imponerse en la final de su primera Champions ante un Larvik que acabó exhausto tras un inmenso trabajo defensivo, pero que siempre tuvo a las estellesas ahí, que no se hundían, que sacaban fuerzas de flaqueza para no descomponerse cuando las noruegas (5-10, minuto 20) parecían dispuestas a pasearse por el Pabellón Anaitasuna.
Y lo que son las cosas, a toro pasado, el momento crítico llegó con una exclusión de cuatro minutos de la capitana Andrea Barnó (19-20), que dejó al equipo malherido, pero que tuvo arrestros para sobreponerse, llevar el choque al 23-23 e incluso remontar y ganar (25-24) para conseguir una victoria moral aunque no le sirviese tras el 23-21 de la ida.
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La realidad es que los dos equipos fueron distintos a los de hace una semana: el Itxako, con un 5-1 con la portuguesa Barbosa de avanzada; y el Larvik, durísimo en defensa, buscando la falta constante, sin importarle cometer siete metros con tal de que Begoña Fernández no recibiese en el pivote. Turey y Carmen Martín se dejaron dos goles de penalti, con ellos se hubiese ganado la Champions.
Si el equipo estellés no tuviese el amor propio que demostró ayer, se hubiese hundido, o bien en la primera parte, o bien en la segunda (16-20), pero es un plantel con casta, digno finalista, y que enorgullece a la Liga española con su manera de jugar.
