500 titanes, a la conquista del desierto de Marruecos
Los participantes, la gran mayoría españoles, pedalearán durante más de 600 kilómetros en seis etapas, recorriendo, de sur a norte, el este de Marruecos. La última etapa se disputará en España.

La sexta edición de la Milenio Titan Desert by Powerade, una de las carreras de mountan bike más exigentes del planeta, arranca este lunes. 500 ciclistas, la gran mayoría españoles, pedalearán durante más de 600 kilómetros en seis etapas, recorriendo, de sur a norte, el este de Marruecos. La última etapa se disputará en España, con final en Granada, tras subir dos puertos, lo que garantiza emoción hasta el final.
Marruecos acogió a los participantes con un calor asfixiante y una humedad inexistente. La pequeña pista del aeropuerto de Errachidia, que sólo recibe un vuelo a la semana, se inundó de bicicletas y deportistas ansiosos por empezar la carrera, mientras los organizadores conducían a los participantes a sus respectivos alojamientos. Fue una jornada de descanso, con baños en la piscina y muchas risas. Pero también una jornada de preparación, donde ponerse a punto física y mentalmente es casi una obligación. No es para menos, la carrera es un auténtico infierno.
La organización ha preparado para la etapa inaugural un inicio explosivo. Durante los primeros kilómetros los participantes deberán cruzar un cordón de dunas, de arena fina, en la que más de uno se deberá bajar de la bicicleta y arrastrarla. Empezar andando una carrera ciclista, una buena muestra de la dureza de la prueba. Además los participantes también deberán orientarse durante la etapa, para no acabar perdidos entre la inmensidad de un desierto de piedra en el que las referencias geográficas son más que escasas.
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La gran mayoría de los participantes son amateurs y su único reto es conseguir acabar la carrera. El desafío personal supera en gran medida al espíritu competitivo, punto importante para entender el buen ambiente que reina entre los participantes. Aún así, y como es lógico, sí que hay ciclistas que han venido a competir. Es el caso de Roberto Heras, vencedor el año pasado, o los checos Martin Horak y Tomas Vokrouhlik, ambos profesionales, y ambos con un vasto palmarés a sus espaldas en este tipo de competiciones. Pese a ello no hay favoritos, ya que un pinchazo en un mal momento, un fallo mecánico o una pequeña lesión pueden descolgar a cualquiera.
El desierto espera, impasible, a 500 valientes.