"Tokio se bloqueó, todo era un inmenso caos"
El español Miguel Rodrigo es seleccionador japonés


Miguel Rodrigo es desde 2009 seleccionador de fútbol sala de Japón y ayer se convirtió en testigo de excepción del inmenso terremoto que sacudió al país nipón. "Me encontraba en el pabellón nacional viendo los cuartos de la Copa japonesa. Me estaban entrevistando a pie de pista y de repente empezó todo. La estructura metálica, con capacidad para unos 12.000 espectadores, comenzó a crujir. La sensación era como de estar dentro de una lata de refresco que estaba siendo aplastada", relataba el técnico granadino una vez que, siete horas después del suceso, conseguía llegar a su casa en Tokio y atendía a AS aún con el susto en el cuerpo. Su asistente en la Selección lo tuvo más complicado. La incomunicación en la capital le llevó a tener que andar 30 kilómetros hasta su casa.
Tras el primer terremoto, a última hora de ayer Rodrigo contaba hasta tres fuertes réplicas. Una de ellas le pilló en el metro, en una línea rehabilitada donde intentaban entrar miles y miles de ciudadanos que habían dejado el trabajo e intentaban regresar a casa. "La ciudad era un gran caos. Se bloqueó totalmente. Las calles estaban atestadas de gente que no sabía cómo volver a sus hogares. Sólo funcionaba internet en los iphones. Ahí fue donde vimos el tsunami y nos empezamos a dar cuenta de las dimensiones de la catástrofe", contaba el entrenador, que no obstante quedó asombrado del civismo de la sociedad japonesa: "Llamaba la atención que dentro de ese caos, los ciudadanos no perdían las formas. Había miedo, pero intentaban mantener el orden y la calma. Además, en Tokio ha ayudado que las casas son brutalmente seguras. Mi piso es un bloque de 45 plantas y mi familia, con la que conseguí conectar horas después, me contó que no se mantenía el equilibrio, todas las puertas se abrían, pero los edificios aguantaron. Un terremoto así en España sería la destrucción total, como ha ocurrido en el norte con el tsunami, donde hay miles de desaparecidos".
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Medidas.
Desde el gobierno japonés, que hablaba anoche ya de más de 1.000 muertos, se temía que la cifra final fuese "extremadamente alta". Las autoridades dictan por megafonía las medidas que deben tomar los habitantes en los próximos días y se han cancelado todas las competiciones deportivas. "Nos dicen que almacenemos alimentos y que nos quedemos en casa. Si hay réplicas debemos meternos debajo de las mesas. Era muy llamativo cómo repartían cascos para andar por la calle", contaba Rodrigo, que tiene previsto viajar a España con la selección japonesa a finales de mes, donde ya están Kensuke y Shotta, los nipones que juegan en Guadalajara, de los que el técnico recibió noticias y a los que encontró "muy preocupados".