"A muchos les gustaría tener este espectáculo"
Carlos Sanz, presidente de la Federación de galgos


No piensen en los casi extintos canódromos nacionales, porque el espectáculo de las carreras de galgos en España está, en un 95%, a campo abierto. "A muchas federaciones de primera fila les gustaría tener el espectáculo que nosotros ofrecemos", asegura Carlos Sanz (17/10/1957, Ataquines, Valladolid), presidente de la Federación de Galgos.
Un acontecimiento que, a pesar de estar considerado minoritario, ha llegado a congregar en alguna ocasión hasta a 20.000 personas. "Nuestra baza es mostrar la belleza de esta práctica", asegura Sanz. Para ello unas cámaras de televisión recogen cada instante de la carrera de los galgos detrás de la liebre y los reproduce para que jueces y afición no pierdan detalle. Se puntúa la carrera de unos animales que pueden alcanzar un precio de 72.000 euros, en el caso de grandes campeones, y que son entrenados a conciencia por sus criadores. Un hecho que, según desde la federación, en muchos casos es malinterpretado como signos de maltrato animal. "Entrenamiento no es maltrato. Los criadores aman a estos animales".
Dopaje.
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"¡La Federación es ahora más conocida gracias al atletismo!", asegura Sanz con ironía cuando se le comenta la coincidencia con la Operación Galgo. Pero el dopaje también se da en las carreras de estos canes, "aunque cada vez menos, este deporte es amateur y no hay premios económicos". Para perseguir esto y controlar muchos aspectos más, en 2014 todos los perros estarán registrados en el Libro de Origen.
Pero el gran problema que sacude a los casi 15.000 federados son los robos. En 2008 la Guardia Civil llevó a cabo la operación Harry y Clavijo contra esta práctica y se recuperaron casi 250 perros. Esta Federación, de bajísimo presupuesto, se hizo cargo de ellos casi hasta la descapitalización: "Y luego nos acusan de maltratarlos".