Oro y platino: El cerco de la Operación Galgo al dopaje
El Diario 'El País' descubre en su edición de hoy domingo algunas de las claves de la Operación Galgo y cómo las llamadas intervenidas provocaran la acción de la juez Mercedes Pérez Barrios.

"Queda media botella de ron" o "tú los pendientes de platino me trajiste, ¿no?" pueden ser frases rutinarias de cualquier conversación o pueden ser mensajes cifrados que esconden las claves de un caso de dopaje que puede estar entre los más escandalosos de la historia del deporte español si se confirman lo que sospechan las líneas principales de investigación. Así lo explica un artículo que publica en su edición de hoy el diario 'El País' , que recorre las llaves principales hacia una teoría que llevó a la intervención de la jueza Mercedes Pérez Barrios: el génesis de la Operación Galgo.
El artículo analiza algunos mensajes clave extraídos de los pinchazos telefónicos a los investigados así como las explicaciones ofrecidas por esto en los interrogatorios. El "oro" en este contexto no sería otra cosa que trembolona, un anabolizante prohibido. Alberto García así lo aseguró cuando confesó que Marta Domínguez le facilitó esta sustancia. Para la atleta palentina no es tal sino "un producto natural para la recuperación muscular" que compraron ella y Alberto García en Estados Unidos.
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Marta Domínguez, imputada por un delito contra la salud pública, también tuvo que responder por "media botella de ron" que en principio le habría "regalado" César Pérez, su entrenador y también imputado y por unos "pendientes de platino" que éste le iba a acercar a Palencia en uno de sus viajes. Intervenido en ese viaje, lo más parecido a los supuestos pendientes que llevaba el técnico eran dos ampollas de AMTH-2, uno de los productos que se le requisaron. En esas conversaciones Marta también pedía pregunta si necesita el "Animal Pak", un cóctel vitamínico relacionado con el positivo de Aitor González en 2005. Un producto que un ciclista definió como "vitaminas a lo bestia".
El artículo de 'El País' no olvida las sospechas de Mariano Díez, entrenador durante 24 años de Marta Domínguez hasta que ésta pasó a trabajar en solitario con Pérez. El testimonio de Díez es una sucesión de graves interrogantes: viajes a Madrid de efecto casi milagroso en el rendimiento, infecciones de riñón de extraña explicación o ausencias de campeonatos bajo una excusa sencilla pero demoledora: "si voy, me pillan".