Oliver, un campeón de taekwondo en Telecinco
Buscó el amor en 'Mujeres, Hombres y Viceversa'

El telón se bajó. Su reinado en Telecinco después de, casi, ocho meses terminó. A José María Oliver (Alicante, 1985) le llamaban por su apellido en el plató de Mujeres, Hombres y Viceversa, donde buscaba el amor. La curiosidad es que bajo los focos se regía por unos principios ("cortesía, integridad y perseverancia") que aprendió durante 16 años, cuatro horas al día, todos los días de la semana, en la disciplina deportiva.
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Su primer kimono se lo enfundó a los cuatro años. En 2003, fue campeón de taekwondo ITF, 71 kilos, en Croacia, elegido competidor más completo de Europa: "Cuando estás en el equipo nacional y sales a pelear, escuchar el himno es muy emotivo". Lo de las artes marciales le viene de padre, y de las tardes de patadas y golpes con su hermano. Como si sobre el tatami hubiera estado, lo de encontrar el amor ante las cámaras se lo tomó muy en serio: "Antes pensaba que el programa era de coña, pero dentro te das cuenta de que es súper serio. Una manera diferente de conocer a alguien en el siglo XXI, pero tan real como otra". Sonríe. Por su cabeza pasan imágenes de estos meses. Los consejos de sus amigos son la anécdota: "Me decían: ¡Lígate a todas!".
Pero Oliver no comió perdices. De las 39 mujeres que le pretendieron no se quedó con ninguna. El amor no triunfó, pero se quedará en Madrid, con la maleta va y viene de Benidorm y el taekwondo como rutina. "Tengo ganas de empezar a dar clases a niños". Para él, el taekwondo es la mejor escuela: "Contagia las ganas de superación a los chicos". En este tiempo en Madrid, no lo ha dejado a un lado ("en cualquier momento echaba unos guantes"). No siente vértigo. "Autocontrol". Eso también lo aprendió del taekwondo, y de las tardes de golpes con su hermano.