Fútbol Sala | España - Qatar

España juega el Mundialito en casa del enemigo

Las 16 mejores selecciones de fútbol sala disputan el Grand Prix.

España juega el Mundialito en casa del enemigo
Juanma Leiva
Redactor de As.com
Redactor de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, entró en 2007 en Diario AS, donde ha pasado por las secciones de Fútbol, Más Deporte y As.com, en la que actualmente cubre temas de todo tipo de modalidades.
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Hace prácticamente dos años (el 19 de octubre de 2008) la Selección vivía uno de sus episodios más dolorosos. En una fatídica tanda de penaltis en el imponente Maracanazinho de Río de Janeiro, ante más de diez mil espectadores, Marcelo no era capaz de anotar el quinto y decisivo lanzamiento en la final del Mundial. "No se me olvidará nunca", relataba el pívot en su último partido oficial con La Roja. España cedía así el dominio del fútbol sala, tras dos campeonatos del mundo ganados, a una Brasil que no rascaba bola en el Mundial en el siglo XXI.

Sin la oficialidad de aquel evento (el próximo Mundial se jugará en Tailandia en 2012) pero con el trono moral y el orgullo en juego, la Selección de José Venancio López vuelve a Brasil en busca de venganza para disputar por primera vez, gracias al cambio de fechas, el VI Grand Prix, lo más parecido a un Mundialito en fútbol sala, que no conoce más vencedor que el equipo brasileño, ahora entrenado por Marcos Sorato.

Pero el interés no sólo residirá en el duelo entre los dos mejores equipos del mundo, sino que también habrá invitados de auténtico lujo. La renovada Italia (los tiempos en los que todos eran brasileños nacionalizados pasaron) y la ascendente Rusia, tercera y cuarta mundiales, son peligrosas. Portugal, subcampeona europea, o Irán, dominadora asiática, los tapados. Qatar, primer rival español, no debe suponer problemas. Algo más debe ofrecer la Rumanía de Sito Rivera, y la luchadora Argentina, que completan la primera fase española.

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Renovación.

Sólo han pasado dos años, pero de los quince jugadores convocados por Venancio, hasta siete vieron aquella final por televisión (por cierto, con más de tres millones de audiencia). El a su pesar protagonista Marcelo, la leyenda Javi Rodríguez o el mago Daniel, por citar algunos, ya no están y han dejado paso a la gente joven, que no por ello menos válida. Hay "equilibrio, madurez y talento", presume Venancio. Esas serán las armas para lograr el objetivo. Si lo consigue, España no podrá añadir otra estrella a su camiseta, pero vencer a Brasil en su propia casa es más que una simple distinción.

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