"Si preparo Londres 2012 no será para hacer bulto"
Campeona olímpica en Sydney, abanderada de España en Atenas, se retiró de la competición tras los Juegos de Pekín, con títulos europeos y mundiales. Ahora, a los 38 años y con una niña de 10 meses, decide volver.

Le hacía en su despacho de concejala de Deportes de Alicante, conciliando además su maternidad. Y resulta que regresa al tatami.
En el despacho sigo, que es mi trabajo; y mi hija Sara es lo primero. Pero necesitaba volver a los entrenamientos para sentirme cómoda conmigo misma; si llevas toda una vida entrenándote, pues es imprescindible.
Ya, de mantenimiento. Pero lo suyo es para competir.
Hace diez meses nació mi hija Sara y, aunque engordé 18 kilos durante el embarazo, estoy en mi peso de siempre (61 kilos), aunque parezco más fina por la falta de tono muscular. Volví al gimnasio... Y van dos competiciones internacionales, con dos bronces.
¿Eso le anima a seguir en la competición de élite?
Me tengo que probar en alguna competición del Grand Prix. He intervenido en cuatro Juegos, y sí, en este momento me hace ilusión llegar a Londres 2012, pero si lo hago no será con la intención de hacer bulto: iría a ganar, como siempre.
Da la impresión de que las mamás deportistas reaparecen arrolladoras.
Hace poco leí un artículo en el que se decía que para la mujer la maternidad es un estímulo y le facilita la preparación física. Nuria Fernández y Natalia Rodríguez (atletas), ahí están, mamás que ganan.
Alguien pensará que andamos mal en judo si tiene que volver con 38 años.
No, qué va. Hemos tenido un buen relevo generacional. Si regreso no será para quitarle la plaza a otra; el tatami, al final nos pone a cada uno en nuestro sitio. Es donde se gana.
¿Ha valorado bien ese regreso?
Por una parte, me favorece el nuevo reglamento, que aleja al judo de la lucha. Por otro, me faltan los reflejos por el tiempo sin competir.
Gimnasio mañana y tarde, adiós a la política... Todo eso.
No, mañana y tarde es imposible. Mi cuerpo no lo aguantaría. Y tampoco dejo nada; el judo queda para el tiempo libre.
Se retiró para ser madre, y si se mete en el reto olímpico, pues se quedará con hijo único. Qué faena, ¿no?
De momento quiero disfrutar de Sara, verla crecer, claro. Hijo único, no; por lo menos, otro más, aunque por mi edad, con el segundo ya cumplo.
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¿Qué le dice su marido? Que algo dirá, me imagino.
Le parece bien. Es mi entrenador. Acepta lo que yo decida. Eso sí, ya me ha dicho que no me va a permitir que me arrastre por las competiciones.
