"Los Mundiales proyectan a España en el exterior"
Fernando Carpena y Juan de Dios Román presiden la Federación Española de Natación y de Balonmano, respectivamente. Los dos tenían el encargo de traerse los Mundiales para 2013 y lo consiguieron. Barcelona repetirá después del de 2003 y el balonmano se estrenará.


España recibió la semana pasada dos buenas noticias y una mala para 2013: Barcelona organizará los Mundiales de natación (a finales de julio) y por primera vez se acogerá uno de balonmano (en enero), pero Ponferrada fue derrotada por Florencia para el de ciclismo.
Buena oportunidad para darse un chapuzón en la piscina y plantarse en los siete metros. Con Fernando Carpena (Palma, 55 años), el presidente de la Federación Española que se trajo de Punta del Este (Uruguay) el segundo Mundial para la Ciudad Condal tras el de 2003, y con Juan de Dios Román (Mérida, 67 años), que en Herzogenarauch (Alemania) presentó una candidatura tan sólida que fue viendo cómo otros rivales (Corea del Sur, Dinamarca y Noruega) se quedaban en la cuneta.
"A mí me gustaría más llamarles los Mundiales del 2012+1 -bromea Juan de Dios-. Por si acaso, aunque a ti, Fernando, no se te puede ahogar nadie en la piscina". Chanzas aparte, el ciudadano puede preguntarse por qué, en un contexto de crisis y con cuatro millones de parados, alguien vaya a gastarse una millonada en un evento deportivo.
El CSD.
"En época de crisis, lo que no podemos hacer es quedarnos parados", explica Albert Soler, director de Deportes del Consejo Superior y mano derecha de Jaime Lissavetzky, presente en la tertulia porque, según Carpena, "sin el CSD no tendríamos Mundial" y, según Román, "sin ellos no habríamos ni aspirado".
¿Cuesta o no cuesta? "El objetivo del balonmano es que el coste de adjudicación fuese cero. Ese era nuestro compromiso y lo hemos cumplido. Eran 5.000 euros a fondo perdido (ahí la intervención del CSD) por presentarse y un aval de 200.000 francos suizos. ¡Hasta el viaje nos supuso un tercio de lo que debería porque todas las instituciones se pagaron el suyo! El balonmano es barato", explica Juan de Dios, que ha hecho de todo ya por su deporte.
Presupuestos.
"Una vez conseguido, el presupuesto lo vamos a resolver con 13 o 14 millones de euros. Moveremos a 24 equipos, unos 500 deportistas", acota. Ese dinero ya saldrá de los ayuntamientos y comunidades autónomas. Las sedes previstas, aunque puede haber variaciones, son Madrid, Valladolid, Zaragoza, Barcelona, Granollers, Ciudad Real, Sevilla y Málaga.
En el caso de la natación, la FINA (Federación Internacional) se vio ante el problema de la renuncia de Dubai. Se invitó a varias ciudades, entre ellas a Madrid, y Barcelona se decidió in extremis. "Por experiencia y corto espacio de tiempo, Barcelona era ideal. El Buró nos dio sus 25 votos. El protocolo es muy favorable al organizador, la carga económica nos favorece", cuenta Carpena. Por presentarse no se desembolsó nada. Una vez adjudicado, el canon es de dos millones de dólares "y el presupuesto que manejamos es de 20 a 25 millones de euros; hay que tener en cuenta que serán 2.500 deportistas de casi 200 países más jueces, directivos, aficionados... Tengamos en cuenta que son cinco Mundiales en uno porque hay natación, saltos, sincronizada, waterpolo y aguas abiertas".
Pueden parecer cantidades abultadas. "Yo espero que al final no cueste nada, se recuperará", vaticina Román. "La cuenta de resultados resultará siendo positiva", añade Soler. "La sociedad está en un momento triste y tenemos una llamita en la mano para ya, para pasado mañana. Esto genera sinergias en el deporte, interés por subirse al carro y favorece a los deportistas", suma Carpena.
Estrategia.
"Hay que evaluar cuánto se ingresa. Hay una parte que pone el Estado como inversión, pero es para instalaciones necesarias y muchas ya están ahí. Luego, para ayuntamientos, diputaciones o comunidades es una gran oportunidad de proyectarse, de generar una actividad económica. Les va a salir más barato que cualquier campaña de publicidad", cree Soler, que también reconoce una intencionalidad política: "Hay una estrategia de España de proyectarse internacionalmente a través del deporte. Y eso se consigue con los deportistas, los clubes, la presencia de directivos en las Internacionales y la organización de grandes eventos".
Más allá de los números, está el objetivo deportivo. "El balonmano necesitaba un Mundial para seguir creciendo. También una reacción, porque con los éxitos de otros hay una enorme competencia", enumera Román, ex entrenador de Atlético de Madrid, Ciudad Real y la Selección.
"Jugar en casa te impulsa, es más asequible nadar en tu país", agrega Carpena, que tiene por delante el bonito reto de conseguir un mayor nivel en natación. "Todos los aspirantes a medalla en 2013 tienen ya nombres y apellidos. Se trata de darles medios para entrenar. Son jóvenes, entre los 21 y los 25 años quitando a Marina García (16 años, décima en 200 braza en el reciente Europeo). Erika Villaecija es la mayor (26), pero tiene proyección en aguas abiertas. Y por detrás vienen más. Hemos tenido 30 finalistas en el Europeo júnior y ocho medallas. Tres más en los Juegos de la Juventud. No se trata de pagarles más o menos, sino de no ser cicateros a la hora de que acudan a competiciones", explica el presidente, que desliza un nombre a seguir: Judit Ignacio.
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Incluso se entró en el juego de los pronósticos. "Si en Roma 2009 fueron once medallas, pues una más... O si no, se me ocurre el eslogan: 'En 2013, vamos a por trece", dijo Carpena. "Mejor quince, hay que ser ambiciosos", corrigió su vicepresidente, Juan Viota.
Carpena tiene una preocupación de cara a 2013: "Hacer sentir como suyo también el Mundial, por ejemplo, a un aficionado de Ceuta". Y Román, el de adjudicar la sede de la Selección ("la reina de la feria") y repartir los grupos "porque hasta seis meses antes no es el sorteo". Benditos problemillas mundialistas.