España no avanza más al fallar sus estrellas
Aschwin y Mireia, la cruz; Peris y Da Rocha, la cara


Luis Villanueva, director técnico de la RFEN, se conformaba con lograr cuatro medallas en los Europeos. El techo en años no olímpicos -cuando aumenta el nivel porque las estrellas buscan en el continental su pico de forma- estaba establecido en cuatro, aunque Villanueva priorizaba alcanzar finales y que los participantes mejorasen sus marcas. Los números del director técnico cuadran, pero no los nombres. El listón del botín lo ponían las grandes estrellas del equipo, léase Rafa Muñoz, Aschwin Wildeboer, Mireia Belmonte y Erika Villaecija, aunque han sido eclipsadas por las segundas espadas, que se han reivindicado tras muchos años de ostracismo, y las jóvenes.
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La falta de entrenamiento del cordobés le impidió cazar medalla en los 100 mariposa, Mireia Belmonte no rindió al nivel esperado y se quedó sin subir al podio, y la falta de forma de Aschwin Wildeboer -se ha tomado este año de descanso psicológico- han reducido el medallero. Los grandes nombres han dejado paso a Duane da Rocha (bronce en 100 espalda) y Merche Peris (bronce también en 50 espalda), dos nadadoras que también rozaron la desesperación, pero que se han repuesto. Patricia Castro, de 18 años, y Marina García, de 16, fueron las sorpresas agradables.
España se despidió con once finalistas -20 menos que en Eindhoven y dos menos que en 2006- y con tres récords de España, un balance positivo si tenemos en cuenta el paso del bañador mágico al téxtil. De todas formas, seguimos empequeñecidos.