Chema Martínez cazó la plata y acabó "fundido"
Villalobos se clasificó quinto e Iglesias fue sexto.


Junto al Arco de Triunfo, y tras 42.195 metros de sufrimiento, Chema Martínez (Madrid, 38 años), extrajo plata, la quinta medalla española: desde sus últimas reservas físicas. "Estoy fundido, apenas puedo moverme. Tampoco he parado un momento desde que crucé la meta. Todo lo tapa la alegría que le he dado a mi gente, algo muy grande", diría el subcampeón de Europa de maratón, ya en el Estadio Olímpico, horas después de la gesta.
En realidad, todo el que se apuntara a correr ayer una maratón en Barcelona, en horas cercanas al mediodía, y con la humedad relativa basculando hacia el 60% era digno de un cantar de gesta. La lista de 19 retirados quedó repleta de nombres ilustres: Abramov, Theuri, Pepe Ríos, Ignacio Cáceres, Javier Díaz y el mismísimo Stefano Baldini, que aguantó poco más de media maratón.
Oro de Röthlin.
De la recogida de cadáveres fue emergiendo, cada vez más consistente, el suizo Viktor Röthlin a quien, desde el kilómetro 30 sólo inquietó el valor de Chema Martínez: ya iban cayendo Abramov, Theuri y compañía. La batalla ardiente cuarteó la resistencia de Martínez. Röthlin se despegó hacia el oro, que selló en 2h15:31.
Chema entró a los dos minutos y 19 segundos de Röthlin, cuando el ruso Safronov ya se echaba encima. Pero Martínez (2h17:50) resistió y conservó la plata por 26 segundos. Pablo Villalobos (Almedralejo 32 años), entró quinto, con la bandera extremeña al cuello y Rafael Iglesias (Salamanca, 31 años), extenuado, fue sexto. La suma total de Martínez, Villalobos e Iglesias dio a España (6h58:00) el título en la Copa de Europa, por delante de Rusia e Italia.
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Chema Martínez: "Es mi medalla más emotiva"
"Viví uno de los mejores momentos de mi carrera y de mi vida, y eso me hace sentir feliz a los casi 39 años. Llevo toda la temporada preparando esta competición en busca de una medalla y lo logré. El cariño de la gente me empujó, parecía que me soplaban cuando ya me quedaba sin fuerzas. Mi medalla en Múnich me sirvió para dar el salto. La que logré en Gotemburgo fue el premio a la constancia, y esta ha sido la más emotiva".