Antequera crece de la mano de Carlos Ortega y una gran afición
Cuando Carlos Ortega, ex internacional, regresó a Málaga apostó por aquel proyecto ilusionante que se había creado en Antequera. Una lotería. Podía cuajar o irse al traste, como tantos otros excelentes planteamientos que al pasarlos del papel a la práctica se evaporan. Pero esta vez no, iba en serio, y la ciudad, además, tenía parada de AVE, que en la Asobal es sinónimo de seguridad. La ciudad estaba detrás del equipo, 2.000 personas cada partido en el Fernando Argüelles, tan seguras que ya se ha ampliado el pabellón.
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Primero se construyó, con jugadores de fuera, pero sin olvidar la cantera, y ahí está Luisfe, el primer internacional del club en la júnior. Luego, erigiéndose en el representante andaluz, y por eso enroló en sus filas a Baena, un sevillano desconocido que lleva más de un año sorprendiendo, y por eso en octubre le convocó Valero Rivera para un partido de la Selección, el primer internacional absoluto en la historia del club.
Es decir, el Antequera y su afición van quemando etapas, como las de llevar hasta allí partidos amistosos de España. El germen del balonmano ha prendido en la ciudad, y por eso se apresta a organizar una Copa que pase a la historia como la mejor de siempre, por lo menos por cariño e interés.
