Tiger ficha al ex portavoz de la Casa Blanca
Woods prepara su vuelta al golf con un asesor de imagen, un equipo de guardaespaldas y una agenda secreta.

Tiger Woods prepara su regreso a los campos de golf como si de un presidente se tratara y para ello ha contratado al antiguo portavoz de George W. Bush en la Casa Blanca, Ari Fleischer; se ha rodeado de un equipo de guardaespaldas, y mantiene su agenda en el secreto habitual que rodea cualquier viaje que realiza Barack Obama.
El golfista debe decidir en los próximos días la fecha de su vuelta y el lugar en el que deberá enfrentarse, por vez primera en cuatro meses y medio, al público, a los periodistas y a sus compañeros.
Tiger no se ha perdido en sus años como profesional jamás el Arnold Palmer Invitational, que se inicia en los alrededores de Orlando, en Florida, el 25 de marzo, y que es uno de sus torneos favoritos por la buena amistad que tiene con el organizador. El golfista utilizaría este campeonato como ensayo para el Masters de Augusta (8 a 11 de abril).
El Arnold Palmer Invitational no es el Masters, ni mucho menos. Y Woods deberá contemplar los pros y los contras de su vuelta dentro de dos semanas, especialmente la forma en la que se enfrente a los medios informativos.
Para ello ha contratado a Ari Fleischer, el hombre que puso el rostro para defender la invasión de Irak, la guerra contra el terrorismo y que, con mucho celo, atacó a los enemigos de su jefe. El ex portavoz presidencial será encargado de facilitar el regreso de Tiger, una persona maniáticamente privada, ante los periodistas de todo el mundo.
Varios medios informativos dijeron ayer que el golfista volverá el próximo 5 de abril en el Masters, el torneo más prestigioso y que ha ganado en cuatro ocasiones.
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Allí estará apartado de los reporteros que son tratados por la organización del más conocido campeonato de golf del mundo con educación pero con muchas limitaciones. Siempre lejos de los jugadores y amenazados de perder su credencial si se acercan demasiado a ellos.
De esta forma se garantiza que los paparazzi, los informadores de los programas rosa de televisión, los periodistas de revistas de supermercado y hasta los corresponsales de los diarios más serios y conocidos no le molestarán porque el Masters no les permitirá la entrada.