Sergio Sánchez duerme a 3.100 metros de altitud
Se encierra durante 14 horas diarias en una cámara hipobárica

A la espera de los Mundiales de Doha (12 a 14 de marzo), la vida en León de Sergio Sánchez, flamante plusmarquista europeo de 2.000 y 3.000 metros en pista cubierta, transcurre entre su cámara hipobárica, las pistas de atletismo, el gimnasio y los espacios abiertos de León, en los que recorre hasta 200 kilómetros semanales. Una vida por y para el atletismo, sin ninguna otra actividad, con el objetivo inmediato de ganar a los africanos.
La cámara hipobárica (una CAT, de Colorado Altitude Training) se la compró al ciclista Paco Mancebo por 4.500 euros, aunque nueva cuesta 8.000. Antes tuvo otra que adquirió por 2.500, pero "hacía cosas raras y, aunque podía llegar a 2.500 metros de altitud simulada, en algunas ocasiones parecía que estaba a nivel de la playa", bromea Sergio, que la vendió a un triatleta por 900 euros.
La tiene situada en la cama de su casa y pasa en ella hasta catorce horas diarias ("cuantas más mejor", dice), muchas de ellas durmiendo y otras consultando internet en su ordenador portátil. Ha llegado a estar en una atmósfera que reproduce condiciones similares a las que se encuentran a 3.100 metros de altura, similar a la altitud de Sierra Nevada. "La semana que viene iré bajando y seis días antes de los Mundiales de Doha estaré a nivel del mar", cuenta el mediofondista, que, al principio de utilizar la cámara sintió mareos, que desaparecieron pronto.
La cámara facilita la recuperación tras los entrenamientos y eleva de forma natural el hematocrito. "Estoy ahora sobre un 44 por ciento y espero llegar hasta 48, pero a más de eso es muy difícil subir con medios naturales, que son los que yo empleo", dice Sergio. Las personas que están a la sombra del récordman continental son Raúl Lazo, su entrenador desde finales del año pasado, y José Antonio de Paz, su médico, profesor de la Universidad de León.
Duro entrenamiento.
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Pero la cámara es sólo un complemento al entrenamiento y a una vida monacal. Por las mañanas, Sergio recibe masajes, hace rodajes largos y sesiones de gimnasio. Después de comer se mete en la cámara casi tres horas y por la tarde hace el entrenamiento de calidad, con series en la pista. Antes ha llegado a entrenarse tres veces diarias.
El día de la estancia de los enviados especiales de AS en León, Sergio corrió 23 kilómetros por la mañana y por la tarde hizo diez series de 400 metros a un minuto (la última, en 56 segundos), con otro de recuperación. Y bajo lluvia intensa. Luego cenó y se metió de nuevo en la cámara hipobárica... hasta el día siguiente.
