"Scotty no hizo mal; pagó el precio de sus 22 años"
El padre de Lago lo defiende tras abandonar Vancouver.


Scotty Lago está de vuelta en su pueblo, Seabrook (New Hampshire, EE UU). Es, quizá, el mejor lugar para esconderse de los medios de comunicación tras el impacto causado por unas fotos en las que aparecía con su medalla de bronce en half-pipe colgada de la cintura y una joven tratando de quitársela con la boca. La sensacionalista web TMZ las hizo públicas y Scotty decidió abandonar Vancouver tras una reunión con la USSA (Federación Estadounidense de Esquí y Snowboard). Se dice que fue expulsado de la Villa Olímpica, aunque el COI y el Comité Olímpico Estadounidense (USOC) lo niegan. "Siento lo sucedido y pido perdón a quienes pude ofender. Todo pasó muy rápido".
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Es la misma frase que emplea su padre, Scott M. Lago, en conversación telefónica con el Diario AS: "Scotty está arrepentido, no podía imaginar una polémica así. Se fue de fiesta, lo celebró, disfrutó con sus amigos, pero no hizo nada malo. Fue un mal gesto, simplemente. Todo pasó muy rápido". Preguntamos si su hijo pagó el precio de la juerga y, quizá, de la cerveza. "Pagó el precio de sus 22 años, de su juventud", aclara el padre, quien dice que los vecinos de Seabrook no dejan de tocar a la puerta para mostrar su apoyo a Scotty. El joven viaja hoy a Nueva York para grabar un anuncio. Volverá a tiempo para el desfile en su honor en Seabrook. "Nuestros directores deportivos hablaron con Scotty al publicarse las fotos. Y él decidió marcharse", comenta Tom Kelly, portavoz del USSA.
Antes de los Juegos, USSA advirtió a sus deportistas del cuidado en el uso de los móviles con cámara. "Deberán mantener una conducta moral y ética, lo que incluye autocontrol y comportamiento responsable, consideración hacia los demás, educación y buenas maneras". Lago lo olvidó.