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"El deporte deja huella y me ayuda en Hermano Mayor"

La audiencia de García Aguado supera los dos millones.

Patricia Cazón
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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Pedro García Aguado, medallista olímpico de waterpolo, volvió a enfundarse en la piel de Hermano Mayor. La segunda temporada del coach (programa entrenador) de Cuatro regresó el viernes pasado (21:45 horas) y atrajo a 1.787.000 espectadores (10,4%). La esencia del programa no varía: encauzar el camino de adolescentes conflictivos con la mano de Pedro como guía, soporte.

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A pesar de obtener una audiencia media de más de dos millones y medio de espectadores (14,6% de share) en su primera temporada, el recuerdo de Pedro es agridulce. Lo explica: "Notaba carencias a la hora de tratar con los chicos. No cuál era el límite. Dudaba entre televisión y terapia". Hoy siente más empatía, más feeling. Y es que mientras el nombre de Pedro García Aguado se lustraba medalla tras medalla (plata en Barcelona, oro en Atlanta, campeón del mundo en 1998) su vida se desmoronaba adicción tras adicción. Hoy aquello es un pasado que le acerca a los chavales. "Me ayuda a detectar esa autoridad que los niños piden a gritos". Les lleva al límite, como hicieron con él. Y lo agradecen. Una vez se apagan los focos, el contacto se mantiene. "Sí, con todos ellos".

Pedro se instala en sus casas, ataja el problema de raíz. Una esencia intacta en los nueve capítulos que forman la segunda temporada de Hermano Mayor. "He detectado a chicos de 16, 17, 18 años a los que no pueden diagnosticarles sus adicciones o trastornos y me gustaría crear una residencia juvenil para ayudarles, además de darles formación académica". Es su próximo reto. Una ambición también, siempre, ligada al deporte: "Te deja una huella, enseña a vivir bajo las consignas del sacrificio, el espíritu de equipo, y me ayuda en Hermano Mayor: gracias a él los chicos se sienten mejores".

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