Los jugadores donan sus cerebros a la universidad
La Universidad de Boston investigará los daños cerebrales.


La NFL, la Liga de Fútbol Americano, está especialmente sensibilizada en los últimos meses con las lesiones provocadas por la dureza con la que se juega un deporte que está ya en capilla de su gran fiesta anual: la Super Bowl. Por ello, la Liga ha llegado a un acuerdo con la Universidad de Boston para investigar las consecuencias del american football en el cerebro de las estrellas. En suma, averiguar cuál es el efecto de tanto placaje, del enorme choque de trenes entre jugadores que superan en ocasiones los 150 kilos de peso.
Como parte del acuerdo, la NFL se compromete a que jugadores en activo y otros ya retirados donen sus cerebros para ser estudiados en el futuro en el prestigioso centro universitario de Massachusetts, que ya ha realizado investigaciones similares en el boxeo o el hockey sobre hielo. Tres estrellas de la presente temporada ya han dicho sí: Sean Morey (Cardinals), Matt Birk (Ravens) y Lofa Tatupu (Seahawks). La Universidad de Boston ha encontrado relación directa entre los traumas cerebrales producto por el deporte y lesiones graves posteriores, en muchos casos irreparables. Ahora le toca el turno a la NFL.
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Las estrellas retiradas, con un 40% más de riesgo de Alzheimer
La preocupación no se limita a la NFL, sino que llega incluso al Congreso de los Estados Unidos. El pasado mes de octubre, médicos, ex deportistas y directivos de la NFL analizaron el riesgo de las estrellas de la Liga de correr grave riesgo de demencia o graves enfermedades neurológicas. La Liga había sido acusada de no cuidar la salud de sus jugadores, algunos de los cuales ocultan problemas cerebrales para no ser dados de baja en las plantillas: un 20% de 160 jugadores consultados así lo reconocieron en un sondeo de AP realizado entre el 2 y el 15 de noviembre. Un estudio publicado en 2005 reveló que los jugadores de la NFL corrían un riesgo cinco veces mayor que el resto de la población de sufrir deterioro cognitivo y que los jugadores retirados tenían un 40% más de riesgo se sufrir Alzheimer que el resto de los ciudadanos.